Marcello Pignataro

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Lunes 4 Febrero, 2008

Prórroga

Marcello Pignataro

Los opositores legislativos, obviando la voluntad popular expresada en las urnas el pasado 7 de octubre, lograron lo mismo que los conductores que transitan por el carril izquierdo mientras hablan por su celular: atrasar.
Y no hablo de un atraso en la implementación del TLC, sino de un atraso en el desarrollo del país. Las tres semanas, los tres meses o el tiempo que sea que el Gobierno de Costa Rica deba pedir a los firmantes del Tratado jugarán en contra de nosotros a partir del 1º de marzo.


Aparte de la pena ajena que me causa ser el primer y único país que debe solicitar una prórroga para ratificar un Tratado de Libre Comercio, con una de las economías más grandes del mundo —mientras otros países se pelean por tener uno— , el costo político (como mínimo) que significará pedir la anuencia de nuestros vecinos del Norte, no quiero ni imaginármelo.
La muestra de democracia y de verdadero interés por anteponer los intereses del país por encima de los propios o los del partido, quedó de manifiesto la semana pasada cuando en cuestión de tres días fue aprobado, por el Congreso estadounidense, el plan de reactivación económica presentado por el presidente Bush. Y eso que la mayoría en el Congreso es del partido opositor al gobernante.
Aquí en el Congreso no se pueden poner de acuerdo ni siquiera para pasar una ley tan importante como es la nueva Ley de Tránsito que, si bien no creo que evite las tragedias que están ocurriendo en nuestras calles, es muy posible que contribuya a disminuirlas.
Lo que viene ahora no es solo una solicitud de prórroga, sino una negociación para que los demás países nos la autoricen. El voto debe ser unánime para que la prórroga pueda ser viable.
No dudo de la buena voluntad de muchos países vecinos, dado que nadie puede concebir un Tratado de Libre Comercio en que esté involucrado Centroamérica, sin que aparezca Costa Rica. Sin embargo, me temo que posiblemente tengamos que perdonar una deuda o parte de ella, revisar algunos textos en uno de los países del Benelux y aceptar una venida masiva de mano de obra externa para que uno de los países dé su visto bueno. Honestamente no creo que no nos pidan nada a cambio.
La terquedad de los opositores al TLC en la Asamblea Legislativa traerá cola, como se dice popularmente. La pregunta del millón es si estos opositores podrán darle la cara a la mayoría que ganamos el referéndum de octubre y explicarnos por qué nos vamos a quedar rezagados con respecto al resto de la región.
Se habla de una pronta reunión —secreta, pública, privada, en La Sabana— entre el líder de la oposición y el Presidente. Espero que el menos común de los sentidos predomine en ese iluminado día y que este país, aunque sea gateando, pueda avanzar.


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