Pedro Oller

Pedro Oller

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Martes 4 Enero, 2011


Propósitos para el nuevo año


Se atribuye al dios romano Jano, la tradición de los propósitos de año nuevo. Jano, con dos cabezas, una para ver hacia delante y la otra hacia el pasado, simbolizaba esa necesidad de encontrar perdón por los errores del año anterior y la oportunidad de anhelar cosas mejores en el venidero. De hecho, enero se bautizó en honor de Jano.
Aunque es una tradición pagana, hay referentes similares en el judaísmo durante el Rosh Hashanah y en el cristianismo durante la Cuaresma. El primero coincide con el año nuevo judío, mientras el segundo con la Anunciación (25 de marzo), que fue la fecha del año nuevo hasta el calendario gregoriano del siglo XVI.
En cualquier caso, eso de los propósitos de año nuevo es generalmente un esfuerzo banal por fijarse metas que termina uno por incumplir. Las estadísticas no mienten. Stephen Shapiro publicaba hace dos años un estudio sobre el tema con las siguientes conclusiones: un 45% de los estadounidenses se fija metas para el año nuevo. Los temas más comunes son dinero, peso o salud, estudios o superación personal y relaciones de pareja. De ellos, solo un 8% alcanza sus objetivos y, lo que es más interesante, según Shapiro entre menos feliz es uno más probable es que se fije metas de año nuevo lo que, ante el 92% de fracaso en alcanzarlas, provoca un peligroso círculo vicioso.
No pasamos de la intención y por eso hay quienes recomiendan emplear medios sociales, como Facebook por ejemplo, para generar la responsabilidad que los compromisos públicos conllevan. No creo sin embargo, que ello haga mayor diferencia aunque la idea de compromisos sociales es muy interesante, no tanto por las consecuencias sino por lo que entre todos podríamos alcanzar.
El NYTimes invitó hace un año, en este mismo sentido, a distinguidos residentes de la ciudad de Nueva York a proponer metas, límites y promesas para que la ciudad cambiase, mejorase y creciera. Pues una ciudad un país “persigue siempre el progreso y la perfección pero hace bien en sacar provecho de una realidad considerablemente inferior” cual metáfora de los propósitos de año nuevo.
Tal vez quien lo dijo mejor fue T.S. Eliot: “Como las palabras del año anterior pertenecen a un idioma pasado, y las del año próximo esperan otra voz, el hacer el fin es también el comienzo”. De cambiar y no tratar de obtener diferentes resultados con las mismas acciones es el camino.

Pedro Oller