Rodolfo Piza

Rodolfo Piza

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Miércoles 29 Abril, 2015

Primero de mayo

El próximo 1° de mayo, celebramos en Costa Rica cuatro acontecimientos: 1) la rendición incondicional de William Walker (1857); 2) el Día del Trabajador; 3) un año de gobierno y 4) elección del Directorio Legislativo.
1) Cierto que la victoria contra los filibusteros se ganó en la batalla de Rivas el 11 de abril de 1856, pero el acto de rendición es fundamental, porque supuso el reconocimiento de la derrota del “yugo e inicuo opresor”, y la garantía de una independencia que ganamos sin gran esfuerzo en 1821, pero que a partir de entonces nadie pondrá en duda.

2) Se conmemora también el Día del Trabajador en recuerdo de aquellos obreros que en Chicago, convocaron la huelga de 1886 y ofrecieron su vida en defensa de la limitación de la jornada laboral y de unas condiciones de trabajo dignas.

3) Ante la ausencia de una agenda legislativa del Gobierno (si la tiene, no parece evidente); al Gobierno de la República parece importarle tres cosas: a) nombrar al Presidente de la Asamblea; b) que le aprueben el presupuesto anual (aunque sea irresponsable e inconstitucional); c) que la Asamblea no afecte su accionar administrativo.
El Gobierno parece más interesado en administrar que en gobernar. Y lo de administrar parece resumirlo en gastar —aumentos de salarios, de presupuestos, de fondos para obras, etc.— y en levantar polémicas. Mucho ruido y pocas nueces.
Gobernar no es gastar, es saber lo que se puede y se debe hacer desde el Gobierno en la Costa Rica de hoy. Una Costa Rica donde ha aumentado el desempleo y la pobreza. Unos trabajadores y unos empresarios desorientados. Un país desesperanzado después de la ilusión pasajera de un cambio político que resultó sin brújula.
4) La elección del Directorio legislativo: Ser Presidente de la Asamblea debería responder a una política de Estado, y no a una política de vanidades. El poder del Presidente legislativo es pequeño, pero ostentoso: puede nombrar comisiones, otorgar permisos, influir en nombramiento de personal e interpretar el Reglamento. Es poco desde el punto de vista de fondo, pero suficiente para alimentar delirios. Y esto debe superarse.
La Presidencia de la Asamblea podría jugar un papel distinto, más allá del atribuido en el Reglamento, impulsando acuerdos nacionales por encima de los acuerdos locales o de partidos. Para ello, conviene que el próximo Presidente legislativo no provenga de las filas del actual gobierno, ni del que recién terminó. Que no sea caja de resonancia del Gobierno, ni pretenda oponerse a todo. Que sea punto de encuentro, que lleve a mirar hacia adelante y a buscar entendimientos en beneficio del país. Que negocie e impulse una agenda para nuestro país. La Fracción del PUSC presentó la suya con mucha amplitud la semana pasada.
Hay tiempo todavía para rectificar. Para encontrar acuerdos y exigir que se respeten. Más allá de las mezquindades, a la mayoría nos interesa que el gobierno lo haga bien y que el país salga adelante.


Rodolfo E. Piza Rocafort