Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 4 Mayo, 2009


Precavidos, no en pánico


Viviendo en un país tropical estamos expuestos diariamente a contagiarnos de todo tipo de gripe o influenza. Y nos contagiamos. Los síntomas de cada tipo de virus son muy variables: van desde la congestión nasal hasta problemas estomacales, pasando por tos, dolores de cabeza y fiebre.
En Costa Rica se habla desde hace tiempo de una gripe llamada popularmente “quiebra huesos” que deja postrado en la cama a cualquiera.
Las vacunas contra la gripe no parecen ser muy efectivas porque los virus están en permanente mutación. Muchas personas vacunadas se enferman igual.
Entre todos los virus, el que ha acaparado la atención mundial es el H1N1, conocido como la fiebre porcina. Iniciado en México, se ha propagado velozmente y ha traspasado las fronteras. En un mundo globalizado las enfermedades son globales.
La fiebre porcina ya llegó a Costa Rica y esto no debe ser motivo de pánico.
El gobierno decretó Emergencia Sanitaria y la ministra de Salud, María Luisa Avila, se ha ocupado —como siempre— de informar sobre las medidas de precaución, en forma consistente y sistemática.
Ahora bien, las precauciones sirven para minimizar la posibilidad de contagiarse de esta o cualquier influenza. Antes de que fuera inminente esta pandemia, en nuestro país ya existía una campaña de publicidad indicándonos cómo estornudar. Eso, y lavarse bien las manos en diversos momentos del día, ayudan a la prevención de muchas enfermedades.
Aunque en la Asamblea Legislativa recomendaron eliminar besos, abrazos y apretones de mano, doña María Luisa visitó a los diputados y los saludó de todas esas formas. Cambiar las formas de cordialidad es sumamente difícil.
En cambio evitar las aglomeraciones de gente es una medida fácil de seguir.
Si bien se han registrado muertos por el virus, al parecer el porcentaje en relación con la cantidad de enfermos no es considerable.
Insisto: así como es importante ser responsable y tomar las medidas que nos están indicando, es fundamental mantener la calma. La población nacional ha agotado las mascarillas —que, por cierto, no se sabe cuán efectivas son para evitar el contagio— y el alcohol en gel de las farmacias.
En medio del susto colectivo siempre hay algún ganador. Y los de esta pandemia —como los de la anterior, la aviar— son las grandes compañías farmacéuticas que tienen patentados los únicos antivirales que alivian algunos de los síntomas del virus H1N1.
Si en esta crisis económica estaban perdiendo como todos, ahora van a ganar como ninguno, con la compra masiva de sus medicinas.
Ya han ganado millones de dólares y sus acciones en la bolsa subieron. Los dueños de estas empresas deben estar brindando a la salud de la fiebre porcina.

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