Pedro Oller

Pedro Oller

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Martes 29 Marzo, 2011


¡P'orta' mí!

Me parece repulsiva la expresión costarricense que engalana hoy este espacio.
Sin embargo, increíblemente oportuna a propósito del escandalillo que la compra de Wikileaks respecto de Costa Rica, ha querido montar cierto periódico que se está volviendo proclive al sensacionalismo.
Sea lo cierto que el plazo de vigencia de la noticia en nuestro caso fue cortísimo. Porque salvo por los involucrados y quienes deseaban serlo, el tema no da para más. Esa es nuestra realidad. Este país dichosamente no da para más que unas cuantas observaciones de baja monta por parte de los diplomáticos destacados aquí.
No obstante, de especial relevancia para mis cercanos fueron las apreciaciones que se atribuyen, en virtud de esa chismografía: “Costa Rica no es un paraíso, aguas negras por todo lado”. A nadie le gusta que le tiren basura a su país, aunque en Costa Rica los ticos hagamos de ello un deporte de clase mundial (según la embajada).
Más Abel Pacheco, quien renace como el fénix a propósito de los chis-cables y de la pelota que un conglomerado mediático conlleva, probablemente para justificar la inversión hecha en los wikinadas, se vanagloriaba que el turismo llegara a ver al Térraba, lagartos que se alimentaban de los gérmenes ticos en ruta al zoológico que es Jacó. Don Abel incluso en radio se catalogó al nivel de Manolete por su manejo del capote con los EE.UU. Mucha comida de lagarto.
Recurro al filósofo estadounidense, George Carlin, en un esfuerzo de perspectiva que espero compartan. Como parte de su discurso “Están todos enfermos”, se refería al miedo estadounidense a los gérmenes en los siguientes términos:
“¿De dónde vino todo este miedo a los gérmenes (…) En las prisiones, previo a dar una inyección letal, le limpian el brazo con alcohol al condenado (…) Cuando era niño en la ciudad de Nueva York, a finales de los cuarentas, nadábamos en el río Hudson. ¡Y estaba lleno de aguas negras! ¿OK? Nadábamos en aguas negras crudas, para refrescarnos. Y para entonces, la gran preocupación era el polio (…) pero, ¿saben algo? En mi barrio nadie tuvo polio. ¡Nadie, nunca! ¿Saben por qué? Porque nadábamos en aguas negras crudas. Nos fortaleció el sistema inmunológico y el polio no tenía ni un chance. Estábamos temperados a punta de excremento natural.”
Si el zapato estuviera en pies de nuestro embajador el día de hoy, quizás podría recurrir al último número de la revista Newsweek e informar a nuestra Cancillería que en una reciente entrevista hecha a 1.000 estadounidenses un 29% no pudo decir el nombre del vicepresidente de los Estados Unidos, 73% ignora los motivos de la Guerra Fría, un 40% desconoce que los Estados Unidos peleó la Segunda Guerra Mundial, más de un 60% no puede identificar el sistema económico del país. Siendo todas preguntas que forman parte del examen para la ciudadanía estadounidense, el cable tendría que decir que el 38% de los estadounidenses sacaron nota deficiente en su propia prueba.

Pedro Oller