Luis Alberto Muñoz

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Viernes 21 Noviembre, 2008

¿Por qué crujen los dientes en Wall Street?

Luis Alberto Muñoz
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En español solo 14 letras separan a la d de la r, sin embargo en términos económicos la diferencia entre depresión y recesión está haciendo crujir dientes en Wall Street.
Un viejo chiste entre economistas dice que una recesión es cuando el vecino pierde el trabajo; una depresión es cuando usted lo pierde.
La distancia entre ambos términos no es bien entendida aún, y la razón es muy simple, no existe una definición universalmente aceptada, hay tantas como economistas.
Volviendo a Wall Street, los temores de una depresión entraron ayer luego de que el Dow Jones cerrara en 7.552 puntos, en una tempestiva caída en las últimas dos horas de sesión.
Mientras el desplome sacudía el mercado accionario, en el Congreso estadounidense demócratas y republicanos simplemente no lograron llegar a un acuerdo respecto al plan de $25 mil millones para el rescate de su industria automotriz.
Si de definiciones se trata, el mayor temor es que una eventual quiebra de General Motors, Ford y Chrysler podría convertir la actual recesión estadounidense en una depresión.
Entre quienes respaldan esta teoría se encuentra el economista Jeffry Sachs. “Lehman Brothers ha disparado la mayor de las crisis mundiales en generaciones… no lo hagan de nuevo con esta industria (automotriz). Con dos seguidas, estaremos realmente en un depresión”, dijo.
Definiciones simplistas e impopulares entre economistas han definido la recesión como un desplome de la producción por dos o más trimestres consecutivos.
Sin embargo el concepto desarrollado por la Oficina Nacional de Investigación Económica en Estados Unidos determina de manera más precisa si existe una recesión al utilizar más variables.
Para ello mide el índice de actividad económica, tomando en cuenta el desempleo, la producción industrial, ingreso real y ventas al detalle.
Ahora bien, una depresión entraría cuando la caída de la producción nacional es mayor a un 10%. Un nivel menor a este es recesión.
Una eventual quiebra de “las tres grandes de Detroit” podría representar el despido de unos 2 millones de personas en seis meses. Esta cifra significaría un alza del 1,5% del desempleo actual, con lo cual llegaría a un 8%.
Si bien es cierto, en ocasiones anteriores una pérdida de empleo del 1,5% no ha llevado a ese país a una depresión, contener este impacto en la crisis actual haría una gran diferencia.
Por esta razón, mientras los legisladores norteamericanos discuten, es posible que el crujir de dientes no cese en Wall Street.