Pedro Oller

Pedro Oller

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Martes 15 Diciembre, 2009


Política


No… ¡no es la esperada! Sino, más bien, la debida.
El sábado, que tuve oportunidad de transcurrir algunas calles, vi un ímpetu partidario que tenía rato de no sentir. Piquetes del PLN, del Frente Amplio, del PUSC. Constaté también, carros con banderas libertarias, del PAC (tienen que serlo, porque Heredia no juega hasta esta semana), en fin, un sentimiento balbuceante de esa democracia a la que estamos tan mal acostumbrados.
Me llenó de ilusión. Incluso a pesar de que, confieso, no tengo favoritos. Esta es una elección en la que estamos arrancando. Y eso es, con entusiasmo e ilusión —otra vez— en la institucionalidad del país.
Don Oscar nos hizo un favor y una insolencia, no es la primera vez que lo menciono. Al cumplirles al ego y a los intereses que se cernían sobre su reelección, tiñó de margen que no fue sino hasta el 7 de marzo el que confirmó su presidencia.
Y sin embargo, aquí estamos otra vez, en las mismas. Cuatro años no es nada y, puede ser mucho.
Hemos estado estos meses inmersos en campaña, en encuestas y en una beligerancia estatal poco antes vista, permitida por el TSE, pero en definitiva ajena.
Hay un esfuerzo país, pocas veces visto. Dicho sea de paso, pocas veces vivido y también reclamado.
Temas muy puntuales (me resalta, de forma única, la seguridad) y candidatos agresivos a la caza de votos. Esto último, a diferencia de la concreción en propuestas.
En el ínterin, me enviaron el último libro de Jordi Pujol: Tiempo de Construir (Memorias 1980-1993). No tiene nada que ver con lo nuestro, ¡pero es tan referente!
Admito que arranco en la lectura y sin embargo me aporta para reflexionar.
Pujol en su libro parte de una realidad que es muy nuestra, la de un país cuya economía la empuja un sector mayoritariamente joven y que se conoce en su contexto: “(…_) a partir de los dieciséis años no solamente “soy” sino que además “hago” (…)
La omisión respecto de este sector que no solo vota, sino que también trabaja y aporta, es inexplicable. Están desatendidos y representan, además un sector productivo que no debería ser abandonado, una realidad sociológica que reclama replanteamiento: Me gradué de la carrera y no tuvieron ni siquiera la delicadeza de decirme ¿ahora qué?
Ningún candidato puede permitirse, proyectar, idear, pensar y eventualmente plantear (Si tiene tanto espacio), respecto de quienes empujan en mucho la economía de este siglo, sin tomarlos en cuenta.
Y sin embargo, se dan el lujo de obviarlos. No se conoce propuesta concreta, intención dirigida, alternativa política para que esta fuerza laboral de muchachos, nos siga empujando y el que las empresas de emprendedores, permanezcan por un Estado que las apoya.
Y nos quedan temas. Porque Pujol recuerda, a propósito del referéndum sobre la independencia de Cataluña, que implica a España: “Si ustedes nos votan, votarán una determinación: la de construir: un país, el nuestro”.
Ve vos, ¿y el mío cómo anda? Bien por sectores, y ¿esa complacencia se permite?
Si alguno de los candidatos se decide por esta disyuntiva, nos hará un favor en la discusión así no gane. Estamos en la epidermis de la campaña, mantengo la fe de que alguno se atreva.