Roberto Dobles

Roberto Dobles

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Lunes 20 Noviembre, 2017

“Plan Marshall” para el desarrollo de la infraestructura multimodal de transporte

El “Plan Marshall” fue un plan para reconstruir los países de Europa Occidental después de la Segunda Guerra Mundial con el fin de que esta región pudiera alcanzar los niveles de prosperidad que tenía antes. Esta reconstrucción incluyó por supuesto el sector transporte, que es un sector clave para la competitividad y la prosperidad de un país.

Aquí en Costa Rica, los estudios nacionales e internacionales señalan que la infraestructura de transportes, tanto nacional como cantonal, es muy limitada, muy deficiente y muy frágil.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha señalado que la infraestructura de transporte que tiene el país inhibe la capacidad nacional de desarrollo, lo que crea una gran desventaja competitiva y una gran adversidad que obstaculiza de manera significativa la prosperidad.

Una gran parte de la obsoleta y raquítica infraestructura que tenemos está en mal estado y es muy vulnerable a los eventos climáticos que se están dando producto del cambio climático, los cuales, son cada vez más frecuentes y más intensos. No hay tampoco un plan de adaptación de esta infraestructura al cambio climático.

Al reto de la reconstrucción, la reparación y la adaptación al cambio climático de la insuficiente y raquítica infraestructura actual, se le adiciona el reto de desarrollar la nueva infraestructura moderna del futuro, cuyo desarrollo requiere muchos más recursos que la reconstrucción y la reparación de lo actual.

La situación se agrava aún más cuando constatamos que la disponibilidad de recursos es tan escasa que no alcanza ni para reparar los daños creados por los frecuentes eventos climáticos. Por ejemplo, el Gobierno señaló hace poco que se encuentra sin dinero para pagar la reconstrucción de los daños causados por la reciente tormenta Nate.

Mientras que las necesidades aumentan día con día y generan un creciente déficit de infraestructura, el aumento en la falta de recursos ha venido provocando una creciente subinversión en el desarrollo de la infraestructura nacional y cantonal y un escaso mantenimiento.

El pequeño y viejo tren de diésel que transita con muchas limitaciones de cobertura geográfica en el Área Metropolitana, es además muy peligroso. Transita por vías férreas antiguas en mal estado y se descarrila y choca frecuentemente contra vehículos y contra otros trenes. No hay tranvías ni metros.

La falta de recursos provoca que las mejoras a la infraestructura actual se hagan con limitaciones de capacidad. Un ejemplo de esto es la construcción del anillo norte de la circunvalación, la cual no solamente debió haberse hecho desde hace años, sino que se debió contemplar una mayor capacidad. Es muy posible que esta parte de la circunvalación esté colapsada desde el momento en que entre en operación. Tampoco se amplían las calles y avenidas fundamentales de las ciudades y los pasos a desnivel que se construyen son muy pocos y con cuentagotas.

Mucho menos se busca construir el segundo anillo externo o nueva circunvalación externa del área metropolitana que permita desahogar el anillo de la circunvalación actual. Tampoco se busca construir vías de circunvalación en aquellas otras ciudades del país que ya requieren vías de este tipo.

Por la gran carencia de recursos, mucho menos se busca desarrollar una red ferroviaria eléctrica amplia y moderna de pasajeros y de carga de alta velocidad que cubra los principales puntos del territorio nacional. Por ejemplo, una red ferroviaria eléctrica de alta velocidad moderna e integrada que conecte Turrialba con San Ramón y San Carlos pasando por las principales ciudades y centros productivos en ese trayecto y que conecte las dos fronteras y el Océano Pacífico con el Mar Caribe también pasando en su trayecto por las principales ciudades y centros productivos, así como un canal seco ferroviario.

Por la misma razón de carencia de recursos, tampoco se busca desarrollar sistemas de transporte público de tranvías y metros u otros medios modernos con amplia conectividad y cobertura geográfica en las ciudades que unan también el aeropuerto Juan Santamaría y el nuevo aeropuerto internacional de Orotina.

El gran reto que tiene el país en este campo es hacer el cambio de paradigma en el sector transporte enfocado en la movilidad eléctrica pública y privada.

A pesar de que este gran reto es evidente, las propuestas que se escuchan a menudo son parciales, limitadas e insuficientes, además de que estas propuestas limitadas serían desarrolladas a poquitos.

Por la carencia de recursos, no se escuchan propuestas integrales de la infraestructura multimodal moderna y amplia de transporte que el país necesita para potenciar el desarrollo y la prosperidad.

El necesario cambio de paradigma en el sector transporte en el mundo está siendo impulsado por los continuos adelantos tecnológicos y es intensivo en capital. Este cambio de paradigma, que incluye el desarrollo de una infraestructura multimodal de transporte público y privado de pasajeros y de carga basada en la movilidad eléctrica, sigue siendo un sueño en el país.

Dentro de esta modificación del paradigma, la falta de recursos hace todavía más distante el sueño de avanzar en el país hacia el desarrollo de la infraestructura de transporte basado en vías y ciudades inteligentes que permitan y potencien el uso futuro de los vehículos eléctricos autónomos que no requieren un conductor y que serán conducidos por sistemas informáticos integrados sofisticados, los cuales están en permanente evolución.

Debido a las limitaciones existentes de recursos, las propuestas que salen a luz pública tienden a circunscribirse a las limitaciones existentes que resultan de las capacidades de las fuentes actuales de riqueza nacional.

Lo anterior en lugar de buscar nuevas fuentes de riqueza nacional adicionales que permitan generar mayores recursos como complemento a los recursos generados por las fuentes actuales de riqueza nacional, tal como lo están haciendo muchos países exitosos y ambientalmente sostenibles como Noruega y que se están posicionado fuertemente hacia el futuro.

Pero aquí, por dogmas sin ningún sustento técnico y económico, muchas fuentes potenciales importantes de riqueza nacional que se han identificado en varias zonas del país simplemente se desechan.

Todo esto conduce a severas limitaciones autoimpuestas que los países exitosos y líderes mundiales en el desarrollo sostenible no se autoimponen, lo que debilita significativamente, entre muchas otras cosas, el desarrollo de la nueva infraestructura moderna multimodal de transportes (nacional y cantonal) en todas las zonas urbanas e interurbanas que permita aumentar significativamente la conectividad y la cobertura geográfica.

Debiera preparase un equivalente del “Plan Marshall” para el desarrollo de la infraestructura multimodal de transporte de clase mundial moderna e integrada que el país necesita con visión de corto, mediano y largo plazo.

Para ser competitivos internacionalmente, se requiere, entre otras cosas, una infraestructura de clase mundial que tenga también costos competitivos con respecto a otros países. No se puede progresar al ritmo que el país necesita con la limitada y obsoleta infraestructura que tenemos.

Un plan integral de este tipo requiere por supuesto muchos recursos de manera continua, por lo que se deben tomar en cuenta todas las opciones posibles para su desarrollo y para su financiamiento. Este financiamiento debe incluir, entre otras opciones, los recursos generados por las fuentes actuales de riqueza y los recursos que podrían generarse si se desarrollaran las nuevas fuentes potenciales de riqueza que se han identificado en el país.

De lo contrario, vamos a seguir reparando parcial y continuamente la obsoleta y limitada infraestructura que tenemos y desarrollando a poquitos y con parches la nueva infraestructura de transporte, lo que aumentará aún más el creciente déficit de infraestructura y las desventajas competitivas que este déficit crea.

Estas crecientes desventajas se agravan en un momento en que muchos países sin dogmas avanzan a pasos agigantados y acelerados y se proyectan sólidamente hacia el futuro con el uso apropiado y sostenible de todas sus fuentes de riqueza nacional. Esto provoca que el país se esté quedando atrás rápidamente en la carrera mundial por el desarrollo y la prosperidad.