Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 13 Marzo, 2012


Reflexiones
Petróleo por las nubes


El petróleo es un bien escaso y cada día más caro, se depende de unos cuantos países para su importación y el juego geopolítico de la oferta y demanda hace que la disponibilidad del mismo no sea segura y que las ganancias oligopólicas de las empresas sean extraordinarias a costa de los consumidores. Lamentablemente, el país sigue su sendero del petróleo sin una clara estrategia alternativa.
No es casualidad que conforme se renuevan las expectativas de crecimiento de la economía mundial la demanda de petróleo se incrementa y como tal, el petróleo y seguramente muy pronto los bienes agrícolas, aumenten de precio sustantivamente.
Este escenario debe de motivar opciones alternativas y permitir valorar la diversificación de nuestra matriz energética con urgencia y realismo a la vez. Es absurdo que el ICE, por ejemplo, siga consumiendo diesel y bunker para generar electricidad, existiendo una opción siete y hasta ocho veces más barata, como lo es el gas natural.
Con una inversión de menos de $200 millones el país tendría la infraestructura en el pacífico para importar y almacenar gas natural con solvencia y abastecer la demanda del ICE y la posible sustitución del consumo de gas natural de la zona del pacífico, en relación con el transporte vehicular. El gas natural es una alternativa mucho más amigable con el ambiente por su eficiencia y por su menor huella de carbono.
Los biocombustibles podrían requerir más infraestructura y sobre todo podrían venir a complementar los requerimientos de algunas regiones del país, siempre que se articulen con producción y uso en el mismo lugar donde se generen, para evitar huellas de carbono tan altas. Mejorar la calidad y los estándares de producción es urgente para evitar los problemas técnicos en motores y facilitar la incorporación de los mismos en las mezclas a utilizar en el sector transporte.
Todo lo anterior pasa por abrir espacios al transporte neutro en emisiones, que sin duda requiere de un país dispuesto a reducir los impuestos a los autos eléctricos e híbridos, eliminar las exoneraciones a los autos de diesel y gasolina ineficientes y de segunda mano, y balancear e inclusive aumentar los impuestos a vehículos de diesel y gasolina que tengan usos intensivos en carbono, sobre todo por la cilindrada y su exceso consumo de combustible.
Esto debe complementarse con políticas que favorezcan el ingreso a las ciudades a los autos cero emisiones, que taxis y autobuses puedan transformarse en vehículos nuevos con intensidad de carbono por (kilómetro/ pasajero) mucho menor a los existentes. Hacerlo bien y a tiempo le ahorrará grandes cantidades de recursos al país e inclusive le permitirá apoyar la meta de carbono neutralidad de 2021. En materia de combustibles y energía debemos dejar de lamentarnos y empezar a actuar ya, mañana será tarde.

Leiner Vargas Alfaro
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