Fred Denton

Fred Denton

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Martes 14 Julio, 2015

¿Por qué no hay una política nacional que facilite todo el proceso para atraer inversiones extranjeras pequeñas y medianas?

Destapando ojos

Pequeña y Mediana Inversión Extranjera Directa

“No hay billete en la calle”, “falta huevo”, “no hay brete”. Estos refranes son muy comunes en estos días cada vez que hablo con los taxistas y el “jandiman” que llega a mi casa a reparar cosas. Sin duda alguna, el pueblo está pasando por un tiempo complicado y sufrido.
Me puse a pensar en los últimos 25 años cuándo es que se ha dado la situación contraria, cuando sí había “billete en la calle”. Llegué a identificar dos periodos generales: entre 1991 y 1994, así entre 2003 y 2007.


¿Por qué se dio este fenómeno en esos años? Después de reflexionar un poco, llegué a una sola conclusión: en esos años ¡el país estaba inundado con extranjeros quienes llegaban con plata en mano para invertir en casas, negocios y propiedades! ¿A raíz de qué? Principalmente, por una economía boyante en Estados Unidos y por lo que era la “facilidad” relativa de hacer las cosas aquí.
Ahora, no soy economista y no pretendo indicar aquí que a nivel macroeconómico sí se comprueba mi tesis. El PIB promedio creció cerca del 6% en los dos periodos mencionados, pero después de revisar datos tanto del CINDE como el Banco Central es muy difícil ver con claridad este tipo de correlaciones.
Pero sin ninguna duda, los recuerdo como tiempos “boom” en las calles de Costa Rica.
Se habla mucho de la necesidad de atraer Inversión Extranjera Directa (IED) al país, pero siempre enfocado en las grandes inversiones a raíz de los esfuerzos de las entidades gubernamentales competentes.
No se habla y tampoco se promueve una política nacional para la atracción de inversiones de menor escala, de tamaño pequeño y mediano.
Estos capitales funcionan desde la base de la pirámide y terminan surtiendo un efecto beneficiario a toda la economía nacional.
Ni hablar del increíble factor multiplicador que estas inversiones generan en el pueblo, con la contratación de muchos trabajadores de poca formación como son los albañiles, carpinteros, electricistas, mensajeros, guardas, domésticas y choferes, entre otros. 
Y a eso hay que agregar la compra de materiales y otros insumos. Ciertamente algunos de los empleos y negocios son de carácter “informal”; sin embargo, con gran riego económico.
Calculo que 1.000 nuevos extranjeros al año con un promedio $250.000 para invertir en el país son equivalentes a una inversión directa de $250 millones en beneficio del país. ¡Y cuidado, con la política nacional correcta, el monto podría ser el doble o triple!
¿Por qué no están llegando estas inversiones pequeñas y medianas al ritmo de antes?  Primero, ya no es tan fácil para los extranjeros traerse esos capitales y así instalarse en nuestro país.  Y no ayuda el que Costa Rica se ha vuelto muy caro en comparación con otros países.
No obstante, si se formalizara la atracción de estos capitales por medio de una iniciativa de país, estoy seguro de que muchos extranjeros con ideas, empeño y capital vendrían a invertir en Costa Rica.
Me pregunto ¿por qué no hay una política nacional que les facilite todo el proceso para atraer estas inversiones extranjeras pequeñas y medianas? Me parece vital para que Costa Rica salga de esta recesión y vuelva a contar con “billete en la calle”.

Fred Denton