Foto 1
Ilustración con fines ilustrativos. Alex Bustamante/La República
Enviar

Debido al momento que se vive con la alta administración del Banco de Costa Rica, es un buen momento para pensar en consolidar la banca estatal.
Hay varias opciones para dicha consolidación, una podría ser fusionar el BCR con el Banco Nacional y crear un gran banco costarricense, otra podría ser simplemente vender los activos y la licencia de alguno de los dos y quedarnos con solo una institución financiera costarricense.
La competencia entre los dos bancos estatales es beneficiosa para el mercado y consolidar dichas instituciones en una solo podría resultar peligroso, aseguran varios expertos.
Otra más fácil de ejecutar es fortalecer a ambas instituciones en cuanto a su gobernanza corporativa, lo cual es crucial para que estos bancos sobrevivan en el tiempo, como tener mayores criterios de selección de sus directivos y que se conozcan bien sus cualidades.
Una buena opción es que a futuro estos bancos se especialicen en actividades específicas —siempre tendrán áreas en común—, pero que una lidere de forma muy definida alguna, como por ejemplo que el BCR se concentre en banca mayorista, desarrollo de infraestructura.


¿Para qué tener varios bancos estatales?

  • En favor del esquema actual

Tener una competencia por más de 22 años con la banca privada es algo beneficioso para el mercado e impulsa a tener mejores opciones para los ahorrantes, inversionistas y deudores.
Sería peligroso tener un solo banco de un tamaño tan enorme, explican varios especialistas, ya que esto podría empezar a presentar problemas de eficiencia y control en sus objetivos.
Si hoy se fusionara el BCR con el Nacional, ese megabanco costarricense manejaría más del 55% de los activos bancarios y cerca del 60% del crédito que demandan las personas y empresas en nuestro país.
Esto podría aumentar el riesgo sistémico por la concentración.

  • En favor de un solo banco

Sería el más grande del sistema, seguramente el Nacional podría absorber al BCR —solo por ser el más grande—, esto produciría según los expertos a favor una economía de escala, en cuanto a costos de operación se refiere y en el manejo de activos financieros y bienes muebles e inmuebles.
Entre los dos bancos hay casi 10 mil empleados, dos grandes centros de cómputo, múltiples edificios administrativos, agencias y sucursales, flotillas duplicadas de vehículos de trasporte, procesos también repetidos de banca electrónica, juntas directivas, cuadros gerenciales y de auditorías en exceso.
Casi que la mitad de todo este aparato se puede economizar, indican los expertos.
La fusión bancaria, podría tener acceso a una mayor cuota de mercado al hacerse este más eficiente y concentrado, tener acceso a nuevas líneas de productos o tecnologías, aumentar la escala productiva y apalancar mejor sus recursos ante la competencia, lograr una mayor rentabilidad del negocio al crecer más rápidamente que mediante el proceso actual de competencia dual.

Fortalecimiento por medio de gobierno corporativo

Uno de los errores que enfrentan los bancos estatales ha sido el nombramiento inadecuado de sus miembros de junta directivas.
Hay que replantear totalmente la gobernanza en estas importantes instituciones, respetando los principios que Basilea indica.
Las juntas directivas deben estar integradas por personas idóneas, profesionales que conozcan de banca, finanzas, economía y derecho.
Es urgente despolitizar la integración de las juntas directivas, incluso indicaron algunos de los expertos que aquellos exdiputados no deberían formar parte de estos órganos de administración, salvo que su currículo lo avale.
La experiencia de los últimos años ha mostrado que ha sido muy peligroso para la banca estatal y para el sistema financiero costarricense la politización que existe hoy día, algo que hemos visto no solo en el BCR, sino también en el Nacional e incluso en Bancrédito.


 


¿Y qué con Bicsa y Bancrédito?


De ambos deberían venderse lo que se pueda y cerrar sus operaciones estatales, indican los expertos.

Bancrédito No puede existir un banco sin intermediación financiera, no hay forma de justificar mantener una operación así. Deben venderse los activos que posea y liquidar a su personal.

Bicsa Este fue un banco que en los años 80 y hasta 1995 con el nuevo sistema financiero nacional tuvo mucha razón de ser, ya que era el intermediario internacional de la banca costarricense.
No se justifica que bancos estatales sean dueños de un banco cuya sede está fuera de Costa Rica y que opera como una entidad privado, explican varios expertos.


Las opciones de la consolidación


Los expertos están a favor o en contra de diferentes medidas de consolidación para la banca estatal.

Fernando Naranjo

Exgerente
Banco Nacional

La competencia debe continuar

Considero que la competencia entre los bancos estatales es beneficiosa. Consolidar en una sola institución, los bancos estatales sería peligroso por el tamaño que tendría este nuevo ente bancario.
Manejaría más del 50% de los activos bancarios y el crédito que demandan las personas y empresas.
Esto puede aumentar el riesgo sistémico de la banca. Además, pienso que hacia el futuro los bancos estatales deberían especializarse cada uno en actividades específicas, aunque tengan otras comunes.

William Heyden

Exgerente
Banco Nacional

Fusionar o vender

Solo aplicando la lógica en los negocios, he venido sosteniendo la necesidad de que el Gobierno considere la opción de vender a la iniciativa privada local o internacional al Banco de Costa Rica conjuntamente con Bicsa. La venta de ambos podría generar recursos cercanos a los $2.500 millones que podrían ser usados con múltiples propósitos; entre ellos, reducir la deuda pública, archivar reformas tributarias, construcción de infraestructura pública, fortalecer el régimen de pensiones de la Caja (IVM) etc. y quedaría el Estado siempre jugando a banquero con un Banco Nacional con dominio del 30% del mercado.
Eso sí, con un sistema totalmente técnico y transparente para designar a su junta directiva y gerencia, sacando al Consejo de Gobierno de esos nombramientos, para evitar los tráficos de influencias y la compra de voluntades en la asignación de créditos.

José Luis Arce

Expresidente
Conassif

Fusionar no tiene sentido

Creo que la primera etapa debería asegurarse que sean más eficientes en su operación, de manera que generen valor internamente y para sus clientes, en este último caso implica operar con márgenes de intermediación razonables. Hay que eliminarles trabas y cargos financieros específicos que tienen y que les reducen la rentabilidad y además, eso sí, quitar la garantía estatal, de manera que las distorsiones en el sistema se eliminen y además se pueda reducir la contingencia fiscal, por lo menos en teoría.
Fusionar no tiene sentido, en mi opinión, es crear entidades excesivamente grandes, inmanejables y además con un poder de mercado enorme, que en el caso de bancos poco flexibles o ineficientes implicaría encarecer el costo de los servicios para todos y generar ganancias privadas para los que siendo más eficientes pueden lucrar de la ineficacia del líder de mercado por tamaño.

Ver comentarios