Luis Alberto Muñoz

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Viernes 18 Abril, 2008

Papa, estrella de rock

Luis Alberto Muñoz
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Caer en el infierno de la prensa puede ser uno de los peores infortunios para un periodista, donde además existe una instancia reservada especialmente a los tendenciosos.
La visita del Papa Benedicto XVI a Estados Unidos ha dejado en evidencia a medios internacionales, que con sensacionalismo han intentado concentrarse en los escándalos sexuales que no alcanzan una incidencia del 1% en la población clerical, pero que sí ponen en segundo plano los fuertes escarmientos emitidos sobre la conciencia actual.
Antes de entrar en materia, ha sido sorprendente la acogida encontrada por el Papa, más aún considerando la dificultad de suceder a Juan Pablo II, una figura tan carismática.
Solo la ceremonia cerrada en la Casa Blanca reunió más de 13 mil personas. Más impactante la conglomeración, como si se tratase de una estrella de rock, de más de 46 mil personas en el Nationals Park el día de ayer en Washington.
Casi de inmediato a su llegada a suelo norteamericano, el mensaje papal se concentró en el delicado tema de la inmigración, dirigiéndose especialmente a Centroamérica, una de las regiones más golpeadas por este problema.
Pocos líderes mundiales han tenido el coraje de salir en defensa del inmigrante latinoamericano apelando a un trato más humano.
La separación de las familias como consecuencia de esta realidad ha sido una de sus mayores preocupaciones, por lo que insta a “seguir acogiendo a los inmigrantes, compartir sus alegrías y esperanzas, acompañarlos en sus sufrimientos y pruebas, y ayudarlos a prosperar en su nueva casa. Esto, por otra parte, es lo que hicieron vuestros conciudadanos durante generaciones. Ya desde el principio, ellos abrieron las puertas a los desanimados, a los pobres, a las 'masas que se agolparon anhelando respirar libertad' (soneto grabado en la Estatua de la Libertad)”.
Su mensaje llega en momentos en que las personas que migran son consideradas “criminales” y se despliegan grandes muros, resguardados por militares para cuidar las fronteras.
La lucha contra el individualismo es una de sus principales críticas, “en una sociedad que da mucho valor a la libertad personal y a la autonomía es fácil perder de vista nuestra dependencia de los demás, como también la responsabilidad que tenemos en las relaciones con ellos”.
Es posible que las partes incómodas del discurso de Benedicto XVI hayan escapado al interés de los medios internacionales. En sus propias palabras, “para una sociedad rica, un nuevo obstáculo para un encuentro con el Dios vivo está en la sutil influencia del materialismo, que por desgracia puede centrar muy fácilmente la atención sobre el 'cien veces más' prometido por Dios en esta vida, a cambio de la vida eterna que promete para el futuro”.