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Lunes, 12 de noviembre de 2018



FORO DE LECTORES


Paguemos "boleta para trabajar"

| Sábado 07 mayo, 2011


Paguemos "boleta para trabajar"

Con relación a la famosa restricción vehicular, aunque uno trate de entender el razonamiento gubernamental sobre el alto costo de la factura petrolera, usando la empatía y “poniéndose en nuestros zapatos”, también la Administración Pública puede entender que tenemos la necesidad de desplazarnos, no por puro gusto ni para ir de paseo sino por razones laborales.
Por mi actividad profesional como agente de seguros, debo desplazarme a atender los requerimientos de los clientes, donde ellos estén. Y por la índole de este servicio, no les puedo decir que “aplican restricciones”, algo así como: “…sí claro, con mucho gusto voy a asegurarle su carro, pero hoy no puedo, llego mañana…”. Y tal vez el cliente ocupaba su seguro con urgencia como requisito para un crédito bancario.
¿Qué cree usted que sucedería? Perder clientes no es agradable para nadie. Y como a los clientes se les ocurre vivir en distintos lugares, si tengo que desplazarme desde Río Oro de Santa Ana hasta Granadilla de Curridabat, o a Guadalupe, o a Desamparados, ¿cómo puedo llegar oportunamente, considerando que el transporte público en nuestro país no es puntual ni eficiente?
Ah bueno… sí, es cierto, hay taxis… ¿Los han usado últimamente, y han visto sus tarifas? (y asumamos que la “maría” no está alterada…). ¿Y han tratado de conseguir un taxi en horas pico? ¿Y recuerdan los más viejos cuando usted entraba al taxi, indicaba dónde quería ir, y listo? Ahora el taxista pregunta previamente su destino, y muchas veces dice con desparpajo y altanería “ah no, no voy para ese lado…”, como si fuera él quien debe llegar a alguna parte, y olvidando que está al servicio de los usuarios.
Entonces, mejor “me la juego” a que no me agarren los tráficos, y doy enormes vueltas y rodeos para poder atender a mi cliente, y gasto más combustible, que era precisamente lo que el Gobierno quería evitar.
Y lo mismo sucede con el médico que debe visitar a sus pacientes internados en clínicas y hospitales, y con el abogado que debe atender un juicio en el tribunal, y con el ingeniero que debe echar a caminar la fábrica cada día, y con usted estimado lector, sea cual sea su ocupación.
Y es que la idea de que viajen cuatro o cinco personas en el mismo auto funciona solo para empleados con horario de oficina, y que trabajen en el mismo lugar o en oficinas cercanas, no funciona para todos.
Qué ironía ¿verdad? ¡buscando la recuperación de una crisis económica y que haya tantas trabas para el desarrollo de actividades económicas!
Quiero proponer una idea, estimado lector. Si el día que nos toca la restricción tenemos que entrar en la “zona oscura”, es precisamente porque tenemos que entrar, no porque se nos antoja ir a dar vueltas a San José. Hay una necesidad de hacerlo para generar ingresos. Entonces, paguemos un derecho para poder trabajar ese día.
Pagamos, por ejemplo, el 10% de la multa por circular en día prohibido, mediante la compra de una boleta; ese dinero entra directa y electrónicamente a la cuenta que se designe para pagar el petróleo y es válida solamente por el día que se indique. Se puede hacer vía Internet, y usted la imprime y la paga con débito a su tarjeta desde su casa u oficina. Pero si usted ya anda en la calle y necesita ir a la “zona oscura”, no se preocupe, pase a una gasolinera, farmacia, súper o banco, y allí compra la boleta.
¿No preferiría usted pagar ¢3 mil, y andar tranquilo? Como decimos en el campo, “diay, quién quita un quite tal vez funcione…”.

Isidro González Agüero
Agente de seguros