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ESQUINA
Oda a las bebidas alcohólicas


Nuestros tiempos han visto la “satanización” del alcohol por el abuso que muchas personas hacen de él con resultados negativos para ellos y quienes los rodean, pero, señores y señoras, no es el alcohol el problema, ¡sino otros de los cuales no se ocupa esta columna!
Por eso los invito a recorrer brevemente los pasos y sentidos de las bebidas alcohólicas y analizar cómo desde sus diferentes tipos el alcohol se convierte en uno de sus ingredientes principales que le dan vida y razón de ser.
Todo comenzó con el proceso de fermentación que se dice (nadie nunca lo sabrá) nació de forma espontánea al transformarse en alcohol los azúcares consumidos por las levaduras naturales contenidas en los cereales.
Ya en las tumbas de los habitantes de Mesopotamia se encontraron tabletas de barro en las que se describían con detalle más de 20 recetas de cómo producir cerveza, si, 20 diferentes tipos de recetas de cerveza.
En Africa fue el sorgo uno de los cereales preferidos para la fermentación, en China el arroz, los nativos de América (entiéndase todo el continente como debería ser siempre al utilizarse este nombre) preferían el maíz para producir chicha.
Los griegos disfrutaban del vino espeso, los romanos los calentaban y finalmente diluían con agua y agregaban otros ingredientes (hasta agua de mar y miel a veces).
Licores, destilados y fermentados dominaron el orbe con furor a través de la Edad Media para distribuirse por el mundo con las conquistas, migraciones e invasiones (pocas veces pacíficas y nunca “descubrimientos”).
El descubrimiento (o mejor dicho la fecha) del proceso de destilación sigue siendo motivo de debate durante los últimos 35 años, los primeros registros del método aparecen descritos por Aristóteles en el siglo IV antes de Cristo.
La palabra alcohol se deriva del termino árabe al-kuhl que describe la práctica de producir un polvo negro condensando los vapores del metal antimonio. El polvo tenía un uso cosmético. Fue Arnaldo de Villanova, un médico catalán quien lo llamó al producto de la destilación espirituosa “agua de vida” o “aqua vitae”.
Y así, utilizada con moderación debería ser como se degusten las bebidas que contienen alcohol, una verdadera agua de vida si se disfruta sola o preferiblemente acompañada de buenos alimentos.
¡Buen provecho y hasta la próxima semana!


Alfredo Echeverría
Director Ejecutivo

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