La infraestructura vial del país sigue acumulando serios retrasos y sobrecostos debido a una deficiente planificación, que llega a tardar más de 14 años en completar procesos que deberían ejecutarse en 6,5.
Así lo reveló el Estudio del Estado de la Preingeniería de Proyectos Clave de Infraestructura 2025 de la Cámara Costarricense de la Construcción (CCC).
El informe detalla que los proyectos que avanzan sin haber concluido la etapa de preingeniería registran atrasos promedio del 220,1% y sobrecostos del 38,6%.
En contraste, cuando esta fase se completa adecuadamente, los atrasos se reducen al 9,1% y los sobrecostos al 12,9%.
La investigación analizó 14 etapas administrativas y técnicas que deben cumplirse antes de que una obra arranque, entre ellas viabilidad ambiental, expropiaciones, permisos, financiamiento y diseño definitivo.
Entre mayo de 2024 y mayo de 2025, el avance promedio de la preingeniería fue de apenas 8,9%, y el promedio de los últimos siete años se ubica en 7,04%, un nivel que proyecta una duración acumulada superior a los 14 años para completar todo el ciclo preliminar.
“Cada año que una obra no avanza o retrocede en su fase de preparación representa tiempo y recursos perdidos para el país. El problema no es la falta de capacidad técnica, sino la falta de planificación y de seguimiento efectivo”, señaló Randall Murillo, director ejecutivo de la CCC.
El estudio apuntó a que los proyectos del CNC e INCOFER en los últimos años no han logrado ningún progreso y, por el contrario, en muchos casos presentan retrocesos.
Por otra parte, en cuanto a las obras con orden de inicio, el avance promedio que muestran en los últimos cinco años es de apenas 23%.
Las obras reciben ampliaciones de plazo por alrededor de 280 días cada año, pero el progreso efectivo equivale únicamente a 85 días, según el estudio.
Uno de los datos más reveladores del informe corresponde al cálculo del impacto económico derivado de los atrasos, medido bajo el concepto de beneficio no disfrutado. Para el caso del proyecto de los Intercambios Taras–La Lima, un retraso acumulado de 944 días representó para el país más de $55 millones en beneficios socioeconómicos que no pudieron percibirse, según cifras del Banco de Proyectos de Inversión Pública de MIDEPLAN.
La CCC apuntó como principal conclusión que Costa Rica requiere una planificación seria, sostenida y responsable para asegurar el cumplimiento de plazos y etapas, así como una mayor eficiencia operativa en cada proyecto para evitar retrasos innecesarios.
Asimismo, la Cámara recalcó que la planificación de la infraestructura nacional debe consolidarse como una auténtica política de Estado, desligada de los ciclos políticos de cuatro años, en contraste con lo que ocurre actualmente, tal como evidencia el siguiente gráfico, que muestra cómo el ciclo electoral influye en el progreso de los proyectos.
“Cada día de atraso significa menos competitividad, más gasto público y un golpe directo a la productividad nacional. La infraestructura debe planificarse con visión de país, no con improvisación”, señaló Murillo.”
Los cambios entre cada administración en la dirección generan atrasos, sobrecostos y pérdidas que terminan asumiendo todas las personas contribuyentes, además de afectar la competitividad y el desarrollo del país.