Rodolfo Piza

Rodolfo Piza

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Miércoles 10 Agosto, 2016

Es verdad que la tasa de desempleo no ha variado sensiblemente (se mantiene en el 9,5%), pero también lo es que este año hay casi 60 mil costarricenses menos que tienen empleo

¿Nuestra economía?: Ni tan bien, ni tan mal

Con este título, la Academia de Centroamérica tituló su Informe Anual sobre la Economía costarricense en 2012. A la vista de la Revisión del Programa Macroeconómico 2016-2017 del Banco Central, cabe expresar lo mismo.

La previsión de crecimiento económico es mejor: la inflación sigue siendo muy baja (cerca del 0% anual); creceremos un poco más (cerca del 4,2% en 2016); la proporción de la deuda del Sector Público General (cercana al 60% del PIB), se mantendría estable; y el déficit fiscal sería menor al 6% del PIB previsto anteriormente.
Para esto ayudan, el propio crecimiento (si la economía es más grande, la proporción del déficit será menor), una mejora moderada de la recaudación, cierta contención del crecimiento del gasto público y un entorno internacional más favorable (bajas tasas de interés internacional, precio relativamente bajo del petróleo y mejora sustantiva del turismo).
Es verdad que algunos datos no son producto de la acción del Gobierno (en ellos, cuenta también la suerte), pero es verdad también que en los datos que impacta (mejora de recaudación y contención del crecimiento del gasto), procede hacer un reconocimiento cauteloso. La crítica y la política no deben únicamente señalar los yerros, deben también reconocer algunos esfuerzos, aunque todavía sean tímidos. Ciertamente, el gasto en consumo del Gobierno Central creció menos este primer semestre que el del mismo periodo del año anterior (1,7% contra 2,4% del año previo).
Según se informa, el crecimiento del primer semestre de 2016 depende más de la demanda interna y externa, que de las importaciones (de hecho, estas tienen una caída porcentual). Han crecido especialmente las exportaciones de bienes y servicios como los equipos médicos, algunos productos agrícolas y el turismo.
No está mal, pero no es suficiente para compensar otros problemas centrales de nuestra economía y sociedad, tales como: el bajo crecimiento del empleo, un desempleo alto y una informalidad excesiva; una pobreza que no cede (de ello, no da cuenta el reporte); el déficit fiscal, y las asimetrías geográficas y de sectores en el crecimiento económico (la agricultura, la manufactura y la construcción, decrecen o crecen muy débilmente respecto del año anterior).
Se prevé que baje la proporción de reservas del Banco Central con respecto al PIB (13,2% en 2016 y 12,0% en 2017). Cabe preguntar ¿por qué? ¿Es que se piensa sostener el tipo de cambio artificialmente?
Me preocupan especialmente los indicadores de empleo. La tasa neta de participación (es decir, la cantidad de personas con trabajo), ha disminuido mucho en el último año y medio. Pasamos de 2.051.000 personas ocupadas en el primer trimestre de 2015, a 1.992.000 en 2016. Es verdad que la tasa de desempleo no ha variado sensiblemente (se mantiene en el 9,5%), pero también lo es que este año hay casi 60 mil costarricenses menos que tienen empleo (ver cuadro 2 del informe). Por cada persona que pierde un trabajo, hay una familia que sufre sensiblemente.