Gaetano Pandolfo

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Sábado 1 Marzo, 2008

Nota de Tano

Gaetano Pandolfo
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En nuestra nota de ayer quisimos llamar la atención sobre los graves problemas que trae el consumo de alcohol en los deportistas; un comentario de la colega española Patricia Rodríguez sobre el mal comportamiento de varios entrenadores y futbolistas de la liga inglesa me interesó, porque es un tema universal del que formo parte por experiencia propia.
Duele observar como se derrumban carreras deportivas prometedoras cuando los atletas se exceden en la fiesta y dentro del texto de la información de ayer, hay un comentario que de momento causa mucha risa, porque es una declaración ingeniosa, propia de la chispa del alcohólico, atribuida al astro del fútbol inglés, George Best, quien manifestó que “cuando dejó las mujeres y el alcohol pasó los peores 20 minutos de su vida”.
La salida del bien llamado “quinto Beatle”, dado que la brillante carrera de Best la desarrolló con el Liverpool, cuna del cuarteto inglés, es genial y sobra explicarla.
En este instante existe un deportista que vive igual que Best. Nos referimos al brasileño Adriano, “El Emperador”, quien anda de fiesta en fiesta y de tropezón en tropezón, destruyendo su carrera y despilfarrando su patrimonio con la misma intensidad y velocidad con la que se estrella en cada madrugada de farra.
Ayer recorrió el mundo una noticia que dice que Adriano protagonizó entre madrugada de jueves y mañana de viernes tres incidentes al chocar primero con su coche, llegar media hora tarde al entrenamiento de su club Sao Paulo y amenazar a un fotógrafo, conflictos que se unen a su negativa de vestir la indumentaria oficial del equipo en su último desplazamiento.
Adriano se vio involucrado en el accidente de su coche a las 5 a.m. en Sao Paulo, al colisionar con otro automóvil; después el delantero se presentó con media hora de retraso al entrenamiento del equipo y, alegando unas molestias en su muslo derecho, se fue directo al centro de rehabilitación deportiva.
Minutos después salió de ese centro y se marchó sin dar explicaciones a nadie. Cuando salía en su coche amenazó con golpear a un fotógrafo, si lo retrataba.
Si Adriano no recapacita y cambia, terminará como Best, como Garrincha, como Corbatta; alcoholizado y muerto en la miseria sin los lujos de los que “disfruta” ahora gracias a su billetera.
De manera que el mensaje consiste en reflexionar que una vida como la de Best, quien no aguantó ni media hora sin mujeres y alcohol, solo tiene un final miserable y si de verdad valdrá la pena “vivirla” así, cuando la propia vida da oportunidades gratas para regenerarla.
En el fútbol costarricense tenemos varios quintos beatles y emperadorcitos, quienes viven sus días de gloria sumergidos en las siliconas y el alcohol, sin tiempo, espacio y amigos de verdad que los inviten a salirse de la trampa.
El cercano final les será horrible.