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Jueves 18 Marzo, 2010

No esperemos más, ya es hora

Camino al Centro Comercial de San Antonio, pasó a mi lado una pareja de norteamericanos, quienes en tono burlón decían, “¿si supuestamente Costa Rica es uno de los países, a nivel mundial que más cuidan el medio ambiente, cómo es posible que este río esté lleno de porquerías?”. Se referían al río Tiribí, que ciertamente aun desde mi casa en San Francisco, se siente el nauseabundo olor que expide cada verano. Deseé en ese momento detenerlos y refutar de forma alguna su burla. Me sentí ofendida, avergonzada y sobre todo impotente; quizás porque sabía que el comentario no era infundado. Y es que, como le dije a mi hija, seguimos viviendo en “fabulandia”, aún no tenemos conciencia de la gravedad del problema que estamos enfrentando, seguimos creyendo que el agua es un recurso inagotable.
Los costarricenses continuamos con el tabú de que vivimos en una costa, rica al extremo de ser inalterables sus bondades naturales. Continuamos malgastando el agua, lavando los dientes, los platos y bañándonos, con la llave abierta a su más amplia capacidad, sin estar necesariamente haciendo uso del agua. Se nos hace normal botar cuanto no queremos a los ríos, tirar todo tipo de sustancias y sólidos en estos, sin discriminación alguna. Nos creemos ajenos a la dura realidad de países tan cercanos como El Salvador, en el que hasta se asesinan unos a otros por obtener agua.
Seguimos matando poco a poco nuestros bosques, contaminando uno a uno nuestros ríos, haciendo de ellos vertederos, esos mismos que fueran otrora preciosos refugios de cantidades de especies vivas, aguas puras que nos llenaban de vitalidad, fuentes de recreación y disfrute.


Ya es hora de que tomemos en serio el tema, esto no puede esperar más, el esfuerzo de valientes instituciones, como la Fundación Neotrópica y Green Peace, entre otras, no es suficiente contra tantos ciudadanos inconscientes. Requerimos acciones vehementes, radicales para detener este proceso de suicidio multitudinario. El mayor inicio hacia un camino real, la acción que cada uno puede tomar, sin esperar decisiones gubernamentales, son la educación, la formación y el ejemplo que damos a los nuestros. No atrasemos más iniciar la pelea contra esa profecía terrorífica de una tercera guerra mundial por el agua.

María Gamboa Aguilar