Nuria Marín

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Lunes 5 Enero, 2009

Creciendo [email protected]
No aflojar

Nuria Marín

El inicio de un nuevo año es el momento propicio para evaluar de manera crítica y constructiva el desempeño pasado, más importante aún para establecer las estrategias y tácticas por desarrollar en el corto, mediano y largo plazo. Esta máxima es válida tanto en lo personal como en lo profesional y empresarial, y pocas veces tan importante y demandante como el presente año de cara a la compleja coyuntura económica y financiera internacional.
Descrita como la peor crisis luego de la Depresión de 1929, vale recordar que por primera vez en décadas tres de los motores de la economía mundial, Estados Unidos, la Unión Europea y Japón se encuentran en recesión. En tanto, dos de las economías emergentes India y China responsables por el crecimiento mundial de los últimos años, muestran ya síntomas de desaceleración.
Uno de los datos más sorprendentes ha sido la revelación de que las decisiones tomadas por Estados Unidos en 2008 exceden en su conjunto los costos incurridos en las guerras en las que históricamente ha participado. Entre otras, la Revolución Americana, la guerra de 1812, la Guerra Civil, dos guerras mundiales, Vietnam, Iraq y Afganistán.
De todas ellas la más cara fue la Segunda Guerra Mundial con un costo de $296 billones (dólares a 2008, $4,1 trillones). Igualmente, se superan los costos incurridos (dólares constantes) en el New Deal ($500 billones), el Plan Marshall ($115,3), o la compra de Luisiana ($217 billones).
Esta conclusión sustentada entre otros por el Casey Research, es el resultado de la combinación de los estudios, que analiza los costos de las guerras (Congressional Research Service), comparado con las valoraciones de las medidas y compromisos de rescate (incluidos avales) realizados por Bloomberg News ($8,5 trillones) y el Bianco Research ($8,7 trillones). Idealmente, lo correspondiente a garantías nunca se hará realidad.
Para los costarricenses tal coyuntura demanda nuestras mejores habilidades y acciones y la acción decidida del gobierno para enfrentar la disminución en exportaciones, inversión extranjera directa, turismo y remesas, a la vez de llevar confianza, liquidez y facilitar el acceso al crédito todo ello para evitar la pérdida de empleos y el incremento de la pobreza e inseguridad ciudadana.
En el plano personal recomiendo tener presentes las sabias palabras de mi abuelo José Marín Cañas: “El arte de vivir está encerrado en dos palabras sencillas: No aflojar. Frente a los tres enemigos del hombre; el miedo, el amor y el hambre (alma, corazón y estómago) esas dos palabras tienen su más profunda trascendencia. Cuando el destino y la suerte se confabulan contra uno, cuando hasta el mismo Dios parece que se ceba en uno, hay que sacar del último rincón del morral humano, la dura sencillez de esas dos palabras, las únicas que faltaron en el milagro credo de Cristo: no aflojar. Con esa heráldica se puede llegar a la vejez con orgullo y con ese lema, hasta la muerte lo respeta a uno. El consejo lo aprendí en el libro de todos: la calle”.