Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

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Viernes 2 Noviembre, 2012

Nación de cuentos chinos

Con un pacto de neutralidad, como quien estuviese mitigando los efectos del cambio climático, en este caso que desató en la atmósfera política nacional la venida del hijo del caudillo, se puso fin a largas especulaciones, que por pura casualidad coincidió con la publicación de una encuesta más, que si por ella fuera, le otorga desde ya la victoria al Alcalde josefino, con todo y barrio chino incluido.
En todo caso, se dice que el costarricense “no come cuentos”, ni mucho menos chinos, sino que entre trochadas, platinazos y aumentos, ha tenido suficientes golpes de realidad con esta clase política.
Es curioso que de lo que menos se habla en estas “encuestas” es del desencanto, que tiene una clara explicación en las constantes tomaduras de pelo, y la falta de efectividad para resolver las inequidades que han hecho subir la pobreza y las disparidades en la sociedad tica.
Yo quisiera también poder declararme “neutral” ante todo esto, pero es difícil, en especial por las injusticias que se derivan de las malas gestiones con los fondos públicos, que salen del bolsillo de los trabajadores, y crean sufrimiento en nuestro pueblo.
Las municipalidades llevan vela en este entierro, los famosos gobiernos locales, con escasas excepciones, son claro ejemplo de ineficiencia y subejecución de recursos.
Es curioso que las encuestas no recuerden ya sobre el descontento de los costarricenses con las municipalidades. En el sistema electorero de nuestro país, más importante que las rendiciones de cuentas, es la repartidera de fondos, y se remata para cada vez que se abren las urnas, incluidas las elecciones de alcaldes con paupérrima participación ciudadana.
Tal vez ya viene siendo hora de que en Costa Rica se empiece a atacar las verdaderas causas de la obesidad, pero me refiero a la de tipo político, de ese despilfarro que se financia a punta de incrementos en los servicios públicos, tasas de interés, mientras por otro lado sigue a manos llenas aprovechando hasta la última partida de suerte burocrática, por supuesto incluido el permiso con goce salarial mientras se lanzan los dados electorales al aire.
Yo quisiera también poder mantenerme “neutral”, pero definitivamente se requiere pasta que no tengo para ello.