Mujeres que celebran la vida
Lorena Sibaja, de rojo y Ana Rosa Salas, de azul,son inspiradoras de muchas personas que admiran su alegría de vivir, su amor al trabajo y su talento
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Lo mejor de acariciar sueños, llega cuando se convierten en realidad para beneficio de muchos.

Eso fue lo que ocurrió con un anhelo que despertó poco a poco en la mente y el espíritu de Lorena Sibaja, una vez que ingresó a trabajar en el Instituto Nacional de Aprendizaje, INA, en 1990.

Ella venía de la Universidad de Costa Rica, en donde se había licenciado en Ciencias de la Comunicación Colectiva y laborado un tiempo en la Oficina de Divulgación de ese centro de estudios superiores.

Ahí el ambiente que la rodeaba estaba impregnado de arte y cultura. Más allá de la carrera elegida por cualquier estudiante, los corredores, los jardines, el famoso “pretil”, las escuelas de teatro, música, plástica, eran una invitación  permanente a desarrollar la imaginación, el intelecto, la curiosidad por beberse el mundo día a día, en cada encuentro, en cada conversación, en cada café compartido.

Ya en el INA, un centro de formación técnica de tanta importancia para este país, la soñadora Lorena Sibaja, extrañaba un poco aquel ambiente de efervescencia de la UCR, que agitaba sin  descanso su mente y su espíritu. Decidió entonces crear un espacio para el arte.

Se esforzó y recibió apoyo. Creó en 1998 y dirigió por espacio de dos años la Sala de Exposiciones del INA, y cuando la trasladaron a otras oficinas de la institución, dejó el proyecto en manos de Ana Rosa Salas -  quien se desempeña en Información y biblioteca de la Unidad de servicio al usuario - con quien formó un equipo para esa labor voluntaria que hasta la fecha mantienen y les significa horas de trabajo extra pero que las llena de permanente ilusión y entusiasmo.   

Hoy el fruto del espíritu inquieto y la mística de estas dos mujeres tiene una gran trascendencia, porque acerca a los estudiantes del INA y a los trabajadores de ese centro educativo a la obra de muchos artistas que quizás de otro modo nunca llegarían a conocer.

Por otro lado, esa Sala de Exposiciones permite a pintores y escultores mostrar sus obras a un público que quizás nunca hubiera ido a verlas a los museos o salas tradicionales de exposición de arte.

“Nuestro sueño realizado nos mantiene trabajando y cada mes un nuevo artista llega con sus obras a la institución para ese mágico encuentro con los estudiantes”, dice Saborío, quien es Jefa del Departamento de Comunicación.

“Dedicamos tiempo en las noches y fines de semana para apreciar arte dentro y fuera de San José y estar siempre atentas a lo que hacen los artistas, cuenta Ana Rosa Salas”

Y el fruto de esta labor apasionada hace que “la simple apreciación de la belleza conmueva a muchos. Y así como por medio del arte un artista comunica un significado, viendo esa obra una persona puede comprender que en cualquier trabajo en que se desempeñe igualmente puede comunicar algo que es muy personal”, explica el psicólogo Rafael León.

Se despierta entonces el deseo de crear, de innovar, de aprender técnicas para hacer cosas nuevas.

Además, la Sala de exposiciones del INA puede ser visitada, en forma gratuita, por cualquier persona aunque no estudie ni trabaje en esa entidad.

El espacio permanece abierto de lunes a viernes, de 7 am 3 p. m.

El árbol que decidió sembrar Lorena Sibaja  un día, creció fuerte y generoso. Invita día tras día a disfrutar la existencia.

Cada persona puede darle vida a su propio sueño, y si este se logra en beneficio de muchos, como decíamos al inicio, será una luz que, unida a muchas otras, regala felicidad.


Carmen Juncos y Ricardo Sossa

Editores jefes y Directores de proyectos

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Foto: GersonVargas/La República  



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