Enviar
Una repentina escalada de las tasas de interés podría desatar aumento de demoras
Morosidad inquieta en medio de guerra crediticia

• Banqueros ven competencia como una circunstancia propicia para que los clientes obtengan mejores servicios, siempre y cuando funcione la regulación
• Superintendencia recomienda a las entidades bancarias que se fortalezcan patrimonialmente y sean muy cautas al otorgar préstamos

Eduardo Baldares
[email protected]

En un entorno económico donde se opera con tasas de interés bajas, se corre el riesgo de crear un sentimiento de seguridad en los acreedores y los deudores por igual, máxime cuando la estabilidad cambiaria se tambalea dándole potencial a una reversión de las facilidades crediticias.
Un aumento en las tasas o en el tipo de cambio podría afectar la capacidad de pago de los deudores y presionaría los índices de morosidad de las carteras de crédito de las entidades financieras.
Ante ello resulta importante que “las entidades se fortalezcan aún más patrimonialmente y sean muy cautas al otorgar préstamos”, recomendó Oscar Rodríguez, titular de la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef).
En lo positivo, la competencia por colocar créditos puede generar “círculos virtuosos de beneficio para los clientes, que redundan en un sistema más eficiente y efectivo, y por ende en mayor productividad, generación de riqueza y ampliación de las oportunidades para los costarricenses”, analizó Luis Liberman, gerente general de Scotiabank.
No obstante, se considera riesgoso que las entidades expandan sus carteras de crédito mediante el relajamiento de sus estándares de aprobación.
“Las que cometan ese error estarán en peor situación que el resto cuando ocurran movimientos en el tipo de cambio, las tasas de interés o ambos a la vez, que es lo que generalmente ocurre”, advirtió Rodríguez.
Empero, María del Milagro Herrera, gerente de Mercadeo de Scotiabank, estima que los riesgos se pueden mitigar con “un estricto apego a las normativas de control establecidas por los entes reguladores locales, internacionales y una política moderna en el control operativo de todo tipo de transacciones bancarias”.
Herrera prefiere enfocar la mayor actividad comercial bancaria como “una oportunidad para los consumidores de obtener mejores servicios”.

Ver comentarios