Moldeando Pintores
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Moldeando pintores

 

Aprendió el arte de plasmar sueños en el lienzo con óleo, dirigido bajo manos de la Academia de Holanda, pero en Indonesia. Luego, se refugia en la Universidad de Yunnan, en China; ya consagrado pintor, estudia pedagogía del chino, inglés y ruso.

Lo atrapa su nostalgia, recuerdos embargables del alma y se vuelve “esclavo” de la revolución cultural china. Es prisionero de la patria que se supondría sería su segunda, hasta que logra huir en 1972 hacia una libertad con nombre inglés, pero apellido chino: Hong Kong.

Isla cuyas dimensiones alcanzan si acaso las de la provincia de Heredia, pero alberga el doble de la población de Costa Rica.

Encapsulado en una burbuja de agua y sal, los océanos chinos lo traen a nuestro país. Es el año 1994, cuando “María”, con siete décadas en su osamenta, le hace una pregunta: “podría enseñarme a pintar antes de que yo muera?”. “Sí”, responde el maestro mirándola seguro, para luego pestañar virando su mirada hacia el cielo. María se despojó una piel de 70 años, volvió a nacer. Nombre de su nueva madre: “esperanza”.

Este es el inicio del grupo La Carpintera 20 años atrás, nombre en honor al cerro cartaginés como símbolo ecológico del grupo. Hoy se compone de 35 miembros a quienes el maestro Cristóbal Lui los guía como si estos fueran un pincel, sus vidas el lienzo sobre el que va trazar las líneas de su espíritu y el de ellos, sus alumnos.

Cuando el profesor Lui llega a Costa Rica en aquella burbuja cargada de revolución cultural, guiada por la mano artística holandesa y con la sal del mar de Hong Kong; cuenta con el soporte de la pintora Sulay Soto en 1995, quien lo lleva a exponer por primera vez en el INS, y luego con Francesca Jiménez, de la Fundación Dante Alighieri, iniciando un recorrido nunca imaginado por él; llevando la obra de sus alumnos ante los ojos acérrimos de la Corte Suprema de Justicia, la Caja Costarricense del Seguro Social y más recientemente el Tribunal Supremo de Elecciones, cuya exposición fue inaugurada con la mágica voz de la cantante nacional Julie Massiel al interpretar “Eungenio Salvador Dalí” -popularizada por Mecano- dando marco con su música a una serie de pinturas que unen teatro, danza, movimiento, melodía; es la unificación de las artes por el pincel.

La nueva madre de aquella señora María, cambió el intangible nombre de “esperanza” por uno concreto: “realidad”. Aprendió a pintar…y muchos siguen haciéndolo bajo la guía de este multicultural maestro, engrandeciendo la cultura tica por enseñar a decenas el sublime arte de pintar.

Donde hoy esté, el alma de la señora María cantará a su maestro junto a la Massiel: “con luz de impresionista y trazo impresionante… ojos delirantes en tu paleta mezclas místicos ascetas…”.

 

Editores jefes: Carmen Juncos y Ricardo Sossa / [email protected][email protected]

 

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