“Mezcla explosiva” amenaza con año récord de muertes en carreteras, según David Gómez, consultor en movilidad
Proliferación de bicimotos sin regulación, una red vial peligrosa y la ausencia de controles efectivos son las razones
Un aumento considerable en las muertes por accidentes de tránsito amenaza con convertir al 2025 en el año más trágico en carretera en la historia reciente de Costa Rica.
Solo en los primeros seis meses, el país ya registra un promedio mensual de 51 fallecidos, una cifra que, de mantenerse, dejaría un saldo de al menos 612 víctimas en el sitio del siniestro y un aumento de un 21 % en relación con el año pasado.
Frente a este alarmante escenario, el consultor en movilidad urbana David Gómez alerta sobre una “mezcla explosiva” que combina la proliferación de bicimotos sin regulación, una red vial peligrosa y la ausencia de controles efectivos.
¿Qué está pasando en las carreteras para que se proyecte un aumento tan marcado en relación con el año pasado y una cifra muy por encima en relación con la última década?
Tenemos un aumento sostenido del parque vehicular, en especial de vehículos de dos ruedas. Hay muchos conductores novatos, personas que posiblemente solían usar transporte público y decidieron pasarse a una moto por conveniencia, e incluso como medio de trabajo. Y los repartidores son una categoría de muchísimo riesgo; ya que su inexperiencia, sumada a muchas horas de exposición al riesgo, resulta en un mayor riesgo de verse involucrados en siniestros viales. Se debe sumar también la alta presión a la que están sometidos para hacer entregas en muy corto tiempo, y el hecho de que su sustento depende de la velocidad.
Y encima de todo esto tenemos una red vial que permite maniobras peligrosas y altas velocidades, y una ausencia de control vial, sin policías suficientes y sin tecnología que los apoye, como cámaras y radares de velocidad.
Esta es una mezcla explosiva, y estas alarmantes estadísticas dan cuenta de ello.
¿Se podría tratar de las bicimotos?
Esa es una parte importante, sin duda. Muchísimos vehículos motorizados de dos ruedas circulan sin ningún tipo de regulación, y deberían estar regulados. Se trata de motocicletas capaces de altísimas velocidades, pero que por tecnicismos legales escapan a la categoría oficial de motocicletas. El riesgo es incluso más alto que con las motos reguladas, porque se presenta todo lo que mencioné antes, y además hay una laxitud total en cuanto a medidas de protección: la gente usa casco de bicicleta o no usa casco del todo, y eso los hace altamente vulnerables en caso de colisión.
¿Cuáles 3 acciones puntuales recomienda para tratar de frenar esta situación?
Regulación: legislación clara y estricta que limite la importación de vehículos subestándar y ubique a todos los vehículos capaces de circular a más de 25 km/h en la categoría de motocicleta y exija a sus usuarios las mismas medidas de protección, prevención y control que se exige a los motociclistas.
Sanción de la ley: de nada sirve tener legislación robusta si no hay control efectivo que castigue conductas peligrosas. Necesitamos muchísimos más oficiales de tránsito y un fuerte acompañamiento con tecnología. Estamos en el año 2025 y en Costa Rica seguimos dependiendo de que un oficial de tránsito vea con sus ojos a una persona cometiendo una infracción para que sea sancionada. El mundo ya no funciona así. Ahora la detección electrónica ejerce un control automático e implacable. Los usuarios viales en Costa Rica tienen que sentir que están siendo vigilados y que sus imprudencias tienen consecuencias.
Diseño vial: nuestras ciudades están llenas de calles urbanas diseñadas como autopistas interurbanas, que propician altísimas velocidades y exponen a las personas a siniestros mortales. Tenemos que rediseñar nuestra red vial urbana de manera que nadie pueda exceder 30 km/h en calles locales con acceso a propiedades y cruce aleatorio de peatones, 40 km/h en calles distribuidoras con intersecciones sin semáforos, y 50 km/h en calles arteriales de alto volumen vehicular, múltiples carriles e intersecciones semaforizadas.
¿A qué se puede atribuir que el gobierno no termine de aprobar un reglamento o legislación sobre las bicimotos?
Persiste el temor de afectar económicamente a un sector poblacional con alta vulnerabilidad socioeconómica. Eso es comprensible, pero la protección de la vida humana debe prevalecer como valor fundamental.
El camino no es fácil, pero sí es posible armonizar el derecho al trabajo y el respeto a la vida.
Por ejemplo, crear infraestructura ciclista segura de forma sistemática, a la vez que se regula la importación de bicimotos, se incentiva la venta de bicicletas electroasistidas capaces de 25 km/h máximo, podría cambiar radicalmente la situación de los repartidores y otros usuarios de vehículos de dos ruedas.
¿Algo más que desees agregar?
El Estado tiene el poder de disuadir, no prohibir, el uso de medios de transporte peligrosos y conductas riesgosas, pero se deben tomar decisiones valientes en cuanto a legislación y diseño vial.
Nuestras autoridades se limitan a “hacer llamados”, trasladando la responsabilidad de esta tragedia a los usuarios viales. Los países que logran avances en seguridad vial no hacen eso, sino que diseñan vías seguras, ejercen controles estrictos y educan a la población.