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Jueves 30 Octubre, 2014

Los violentos creen que los recursos son escasos porque al destruirlos les escasean, cuando la naturaleza es infinita


Los pacíficos y los violentos

Créase o no, hay quienes no saben que la vida es paz y cooperación voluntaria, creen que es un permanente conflicto entre intereses egoístas. Esta idea conflictiva de la vida —que no les permite vivir en paz y disfrutar— termina en el armamentismo: creen que no queda otra solución, finalmente, que imponerse coactivamente y así —para “evitar la lucha de todos contra todos”— proponen una gran incoherencia como es la existencia de “una autoridad coactiva” que posea el monopolio de la violencia para “imponer el orden”.
Imposición incoherente y destructiva. Primero, porque no tiene sentido imponer lo que ya existe: el orden es anterior a los humanos como que somos parte de esa naturaleza infinitamente sabia. Y, luego, la violencia se define precisamente —ya lo decía Aristóteles— como la fuerza extrínseca que desvía el desarrollo natural de la vida.


Por tanto, en la medida en que exista una “autoridad” que ejerza coacción, destruirá como suelen hacer los gobiernos basados en un pretendido monopolio de la violencia estatal con sus “leyes”, “regulaciones” y demás medidas impuestas policial o militarmente.
Los violentos creen que los recursos son escasos porque —al destruirlos— les escasean, cuando la naturaleza es infinita. En 1850, el 65% de la población de EE.UU. cultivaba la tierra. Avanzaba la industrialización y decían que, de continuar el éxodo de los obreros hacia la ciudad, caería la producción de alimentos y se produciría una hambruna. Hoy, gracias al desarrollo tecnológico, solo el 3% trabaja la tierra pero creció mucho el consumo y la exportación.
Luego dijeron que, cuando el carbón se acabara, la civilización occidental desaparecía. Pero vino el petróleo. Más tarde, argumentaron que las reservas de crudo eran insuficientes al punto que gobiernos como el de EE.UU. crearon enormes reservas y hoy, gracias al avance tecnológico, sobran, logrando bajar su precio.
En los gobiernos autoritarios “existe” una sola mente con un solo pensamiento: su ego. Hoy, los conflictivos profetizan “guerras por el agua” mientras se desarrollan más técnicas para potabilizar el mar y reciclar aguas. EE.UU., gracias a la eficiencia del mercado más “privado” del mundo —con menos coacción estatal— y a pesar de no tener los mayores “recursos naturales”, es el principal productor de crudo —11 millones de barriles diarios— superando a Rusia y Arabia Saudita.
En contraposición, el militarizado gobierno venezolano —que impone todo tipo de “leyes”— ha destruido un país “riquísimo en recursos naturales” —con las mayores reservas mundiales de petróleo— al punto que importa crudo liviano por encima de su récord histórico.
El 96% de los ingresos venezolanos proviene del petróleo porque el gobierno coactivamente —con precios máximos y otras medidas represivas— impide otras actividades. El chavismo acusa a EE.UU. de “inundar el mercado” tanto que el precio del barril venezolano bajó hasta US$77,65, sería la “guerra económica” contra la revolución. Deberían comprender que la violencia —la imposición coactiva, policial— siempre destruye por muy buenas que sean las intenciones.

Alejandro A. Tagliavini

Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California
alextagliavini (@alextagliavini)