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Domingo, 18 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Los números en rojo de la encuesta

Alvaro Madrigal [email protected] | Jueves 14 julio, 2011



De cal y de arena
Los números en rojo de la encuesta


Fallido a tal extremo el gobierno de la Presidenta Chinchilla, ya se oye decir que es como el bikini: nadie sabe cómo se sostiene y todos quieren que se caiga. Lo cierto es que si Costa Rica viviera un régimen parlamentario, ya el gobierno habría caído. Como no lo es, hemos de plantearnos qué salidas hay para una crisis desencadenada por la ausencia de capacidad para la acción política, de norte en la gestión de gobierno y de liderazgo para ejercer el poder, agravada la crisis ahora por el autismo de quien se evidencia cada día más distante y desubicada respecto a una realidad que sofoca al ciudadano y que ella no interpreta correctamente, tampoco su círculo más íntimo de asesores. Véase si no que hablan de un estilo de administración muy singular que no se le entiende y de una insuficiente campaña divulgativa.
La última encuesta patentiza otra cosa: para un 78% de los consultados doña Laura no tiene el control del país, nadie cree que su gabinete esté haciendo “muy buena” labor mientras un 28% dice que es malo y un 9% muy malo. Un 67% acusa la acumulación irresoluta de los principales problemas y un 65% señala que está incumpliendo sus promesas de campaña. Poco más de la mitad de la consulta le niega preparación para gobernar, firmeza para decidir y condiciones para exigir rendición de cuentas. De ahí que un 55% dude de su firmeza, la misma firmeza de que hizo alarde durante la candidatura.
Sanear la economía es una tarea pendiente para el mundo de inconformes que también se queja del estado de las vías públicas, la inseguridad ciudadana, el costo de la vida y el avance de la corrupción. Por supuesto, no se trata de un estilo ni de fallonazos en el mensaje publicitario ni de nombrar a un ministro para que mejore el pregón (¿qué va a pregonar) ni de farusquear con un lema (“Construimos un país seguro”) sin contenido real, que son las vestimentas con que salió arropada la Presidenta para justificar los rojos números de la encuesta.
El gobierno está empantanado, víctima de la ausencia de un norte, de la abundancia de inopia en acción política y de gente que bizquea entre doña Laura y don Oscar, de las contradicciones internas y de la lucha por el control del poder. Es un colapso que el régimen parlamentario prevé pero que en el presidencialismo solo halla respuesta en la actitud del Jefe de Estado: si quiere deja que los problemas sigan su propia dinámica e inclusive que el tornado siembre daños incosteables hasta las siguientes elecciones. Si esto es lo que nos espera, si la señora Presidenta sigue confiando ciegamente en esa torpe interpretación de los hechos, en los cambios cosméticos en su gabinete y en su agenda de trabajo, si no ve los desatinos en relaciones exteriores, en seguridad ciudadana, en economía y hacienda, en lo agropecuario, en lo relativo al medio ambiente, en la custodia del interés público en el tema de las concesiones ni piensa en la exigencia de corregir graves injusticias legadas por el nuevo modelo económico, hemos de prepararnos para días de agitación y de grandes tensiones, agravados por la ausencia de líderes con autoridad para convocar a los ciudadanos en días de sacrificios y dificultades.
Alvaro Madrigal