Shirley Saborío

Shirley Saborío

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Lunes 23 Abril, 2018

Los nuevos gobernantes

Estamos a diez días de que los nuevos miembros de la Asamblea Legislativa inicien sus funciones y a tres semanas del cambio de autoridades en el Poder Ejecutivo.

En el Congreso tendremos siete fracciones legislativas, y cinco de ellas contarán con jefaturas con experiencia legislativa, lo cual es realmente importante en medio de un sistema donde las minorías tienen poder de veto.

Se trata de una gran oportunidad, pues es de esperar que el liderazgo y la experiencia de estos caballeros (porque sí, hasta ahora solo conocemos de hombres como jefes de fracción) contribuyan a lograr acuerdos —no para beneficiar al gobierno como dicen algunos—  para mejorar al país. Y en este sentido, la construcción de agendas es fundamental, entendiendo que el objetivo no es particular sino general. Además, el sentido de responsabilidad debe dominar el debate. Costa Rica no merece navegar en mares turbulentos de inestabilidad económica. Pero hay que reconocer que hay un problema fiscal crónico que se debe resolver, porque de no hacerlo, el remedio puede ser más amargo que la enfermedad.

Es claro que el ajuste debemos pagarlo todos; porque las consecuencias de no hacerlo también las pagaremos todos. Y los diputados actuales en un esfuerzo importante, están discutiendo un proyecto (o varios), que aunque insuficiente, es un paso en la dirección correcta.

La pregunta aquí no es si queremos o no pagar más impuestos o, si como funcionarios públicos quieren que les restrinjan privilegios o no. Porque las respuestas son obvias. La reflexión acá es si queremos que nuestra estabilidad entre en cuidados intensivos y que se nos agrave la situación pagando tasas de interés más altas, con inflaciones mayores o con más devaluación. Con menor crecimiento económico, producto de menores inversiones, y empleo; y con este menor consumo. Esta es una situación que no le conviene a nadie, en particular si aspiramos a ser la primera nación desarrollada de América Latina.

Es claro que se debe hacer un verdadero ajuste sobre los gastos y sobre la estructura de los ingresos. Que reacomodemos los patrones de consumo y de inversión y ahorro, como sucedería en cualquier casa cuando la situación se ve más “apretada”; sea porque alguno de los proveedores perdió el empleo o porque no hemos sido responsables en el manejo de los recursos.

En ese sentido, el liderazgo de doña Edna Camacho como coordinadora del equipo económico de la administración Alvarado Quesada será fundamental. Es absolutamente esperanzador que una economista de la altura intelectual de doña Edna sea quien dirija el equipo con visión integral y con la mira puesta en la eficiencia y la competitividad.

Doña Edna además, no solo cuenta con la preparación académica sino con la experiencia para liderar este gran desafío, pues como viceministra de Hacienda en el pasado demostró que los ajustes se pueden lograr y que se deben crear mecanismos que nos impidan seguir como país cayendo en esta situación cada cierto número de años.

Además, es preciso enviar las señales correctas para estimular las inversiones en sectores clave, como la infraestructura, que generen beneficios multiplicativos en el resto de los sectores productivos. Y doña Edna es un activo para apuntalar la confianza de propios y extraños en la conducción económica del país.

Los nuevos tiempos exigen nuevos liderazgos y formas modernas de hacer las cosas. Esperemos que el resto de los sectores comprenda que no es momento de criticar o señalar, es momento de avanzar.