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Liderar con las emociones

La gerencia emocional promete a quienes la practican optimizar el funcionamiento en sus organizaciones

Melissa González
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El ritmo de vida actual es complejo y las demandas son mayores para los gerentes.
Desde esta perspectiva, nace el concepto de gerencia emocional, técnica que busca el éxito empresarial.
Para dar a conocer un poco m
ás este concepto, Luis José Uzcátegui, médico psiquiatra experto en modelos emocionales, visitó el país para impartir dos talleres en el Hotel Real Intercontinental.
“Nunca como en esta época el gerente había tenido que confrontar tantas exigencias, esto hace que se sienta bombardeado, por lo que tener un instrumento moderno para que las emociones no se vean afectadas es fundamental”, expresó Uzcátegui.
El especialista considera que las personas nunca se desligan del ser, por ello podría darse un disparo emocional como una reacción de alerta que afectaría de forma positiva o negativa a la organización.
Ante esto, el gerente puede crear valor por medio de las emociones con una respuesta adecuada a la situación.
“Por ejemplo, un gerente llega a la empresa y no hay luz, entonces se irrita, reclama y no resolvió nada; si utiliza una de las herramientas de la gerencia emocional como lo es la inteligencia láser, identifica su disparo emocional y busca una solución que beneficie a la empresa”, comentó el experto.
Para lograr este cambio se debe tener apertura para sumar lo mejor de las dos gerencias, la emocional y la tradicional.
Entre los beneficios de aplicar la nueva tendencia destaca que los gerentes tendrán suficientes conocimientos para crear valor personal en la organización, mejorar la rentabilidad de la empresa, aumentar las ventas y disminuir las pérdidas.


Gerencia tradicional y gerencia emocional

• Algunos autores hablan de una “gerencia emocional” en el sentido de que el estilo de gestión debe considerar los aspectos motivacionales y emocionales de las personas, tratarlas como individuos con necesidades emocionales, y crear una cultura que promueva y desarrolle la habilidad de autogestionar las emociones, así como de comprender las de los demás con el objetivo de lograr un trabajo más fluido, menos conflictivo y, por lo tanto, más exitoso.

• La “gerencia común” solamente toma en cuenta los aspectos de organización, diseño de tareas, supervisión, control y seguimiento desde el punto de vista de objetivos, mientras que la “gerencia emocional” no deja de lado esos aspectos, pero sí incorpora otras consideraciones que hacen ver a las personas como seres humanos integrales, que requieren atención en el plano emocional. Además, permite desarrollar destrezas para que en los grupos de trabajo se aborde el conflicto de una manera constructiva, porque problemas siempre habrá.

Fuente: Edgar Salgado García, psicólogo de ULACIT

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