Marcello Pignataro

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Lunes 1 Diciembre, 2008

Ley de Tránsito

Marcello Pignataro

Al fin, luego de la tortura que significó la aprobación del TLC, pareciera que la Asamblea Legislativa empezó a caminar y aprobó los cambios solicitados para la Ley de Tránsito.
Posiblemente una reglamentación fuerte, drástica y hasta exagerada en algunos puntos, pero sumamente necesaria. Ya iba siendo tiempo de dejar de ser tan permisivos y creer que la gente se iba a portar bien, y empezar a ser más represivos y obligar a la gente a portarse bien.
Resulta frustrante, entre muchas otras cosas, ver a la gente hablando libremente por su celular mientras maneja, “colarse” en las filas de carros (aunque más irrita ver a la otra gente darles campo). Ver los autobuses y taxis haciendo paradas donde les da la gana o, peor aún (en el caso de los buses), atravesando la totalidad del vehículo en una calle o avenida, impidiendo el paso de quienes tienen el semáforo en verde.
En general la Ley pareciera bastante completa y abarca una gran cantidad de temas que han sido polémicos durante mucho tiempo pero que tanto dolor y luto han generado a una enorme cantidad de familias en Costa Rica y más allá.
El sistema de puntaje me parece fenomenal y, más aún, que se elimina la figura absurda de la “pre-ebriedad”. En el caso de la ingestión de bebidas alcohólicas no hay grises, sino blanco y negro: o se está borracho o no. Si existiera la pre-ebriedad, podríamos hablar también de la “pre-dormida” (entre dormido y despierto), la “pre-ducha” (entre seco y mojado) y hasta de la “pre-comida” (con hambre pero sin sentarse a la mesa). O sea: somos o no somos.

Yo aprovecharía el momentum para cambiar un par de puntos del texto. En primer lugar a los motociclistas, además de exigirles el uso del chaleco reflectivo (que, por cierto, lo haría permanente y no solo en las noches), los obligaría a que dicho dispositivo tuviera, en caracteres bien grandes, el número de placa. Esto colaboraría mucho con las autoridades y permitiría detener, sin preguntar mucho, a aquellos motociclistas que incumplan con esta regulación.
Igualmente, cambiaría el tema que se refiere a los menores de 12 años. La Ley dice que quien permita que los menores de 12 años no lleven silla mientras están en el vehículo, será multado con ¢165.000 y la pérdida de 20 puntos en la licencia. Yo cambiaría el texto de “menores de 12 años” por alguna valoración en altura y peso. Tengo un hijo de 12 años que mide casi 1,80 metros y, honestamente, creo que se vería muy divertido si logro meterlo en una silla para vehículo.
Fuera de ese par de detalles, y sin haber revisado mucho el texto de la ley, me parece un hito histórico en el país que permitirá reducir las muertes en carreteras, incrementar los ingresos del Estado y sacar de circulación a una enorme cantidad de irresponsables que no sienten el más mínimo respeto por su vida, ni por la de los demás.
Ahora queda al Ministerio de Transportes redactar el Reglamento para poner en vigencia la ley, las firmas y publicaciones respectivas… y empezar a ver oficiales de tránsito en las calles para hacer cumplir lo que tanto esfuerzo ha costado.