Las encuestas vuelven a equivocarse en Colombia ¿Y ahora qué?
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Primero el Brexit y ahora Colombia. Por segunda vez en meses, el resultado de un referéndum se burla de las encuestas de opinión y los inversores que creyeron en ellas.

Las acciones, los bonos y el peso colombianos cayeron el lunes, el día después que los votantes rechazaran un acuerdo de paz con los rebeldes de las FARC. Por lo menos tres encuestas publicadas la semana pasada habían pronosticado que el acuerdo impulsado por el gobierno tendría el 60% de apoyo o más. La caída de los mercados británicos en junio, después de que los habitantes del Reino Unido votaron a favor de abandonar la Unión Europea, fue aún más pronunciada.

Cada uno de estos casos tiene su historia. Pero los profesionales sostienen que son lecciones que valen para todo –incluidas contiendas como las elecciones presidenciales estadunidenses, donde la mayoría de las encuestas muestran a Donald Trump por detrás de Hillary Clinton-. Cliff Young, presidente de asuntos públicos estadounidenses de la firma británica de investigación Ipsos, dice que las votaciones “perturbadoras” se están volviendo más frecuentes.

“Las impulsan sentimientos generales de angustia y rechazo hacia el sistema, y son más difíciles de predecir”, dijo en una entrevista telefónica en Washington. “Probablemente nos encaminemos a un período en el que vamos a tener elecciones cada vez más perturbadoras”.

Evaluar el número de votantes

Tanto en el referéndum por el Brexit como en el de Colombia, dijo Young, las encuestadoras tuvieron dificultades para medir la asistencia probable a las urnas –sobrevalorando la participación de los jóvenes en el primer caso y el nivel general de entusiasmo en el segundo-. “Somos tan certeros como nuestras presunciones sobre quién va a concurrir” a las urnas, y eso es más difícil de calcular en un referéndum, añadió.

El acuerdo de paz de Colombia, firmado el mes pasado tras cuatro años de negociaciones, habría llevado a algunos ex líderes guerrilleros al Congreso en vez de a la cárcel. Ese fue el precio que aceptó el presidente Juan Manuel Santos para poner fin a un conflicto armado de cinco décadas que dejó más de 200 mil muertos.

Hubo indicios tempranos de que el acuerdo no era popular: una encuesta de principios de agosto mostró que la mitad de los colombianos planeaba votar por el no. Pero el gobierno parecía estar convenciendo a más personas: varios sondeos de la segunda quincena de agosto mostraron que la marea estaba cambiando. Para fines de septiembre, una encuesta llevada a cabo por el Centro Nacional de Consultoría reveló un apoyo del 65% al acuerdo frente a un rechazo del 29 por ciento.

Joe Twyman, responsable de encuestas políticas de YouGov en el Reino Unido, dijo que, cuando vio cifras como esas, “me pareció una oportunidad de primer orden para un desastre”.

Eso se debe a la naturaleza de la pregunta, explicó Twyman. “Es un clásico sesgo de conveniencia social: se le está preguntando a la gente si quiere dar apoyo a la paz. La gente parecía obligada a decir que sí”. Al igual que en el Reino Unido, también puede haber habido problemas con la obtención de una muestra representativa, por ejemplo incluyendo a suficientes votantes rurales, agregó.

Dicho esto, la realización de encuestas no es un completo fracaso. Los defensores de la actividad dicen que la mayoría de los sondeos predijeron una votación reñida por el Brexit y tres encuestas online en la última semana de campaña le dieron la ventaja al voto por la salida. Sin embargo, los inversores optaron por creer en la mayoría de las encuestas que mostraban una estrecha victoria para la permanencia en la UE, lo que dio lugar a dolorosas pérdidas para muchos cuando la libra se desplomó a su nivel más débil en décadas.

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