Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 1 Mayo, 2013

Muchas de las demandas que provocaron el movimiento a finales del Siglo XIX, y en la primera mitad del XX, se han convertido en conquistas


La masacre de Haymarket

Hoy que se celebra el Día del Trabajador es importante recordar que esta fecha del 1 de mayo fue escogida a nivel mundial para conmemorar la así llamada “Masacre de Haymarket”; ocurrió en 1886 en una plaza de la ciudad de Chicago.
Hubo protestas frente a una fábrica de maquinaria agrícola, los trabajadores pedían un día laboral de ocho horas, y explotó una bomba. En la conflagración, que incluyó tiroteos, murieron cuatro trabajadores y siete policías.


Cuando los Estados Unidos, años después, decidió crear un feriado para conmemorar a sus trabajadores, escogió una fecha en setiembre, lo más distante posible de mayo por sus orígenes.
Hoy es seguro que la marcha de los trabajadores será pacífica, protegida por las autoridades, y llevada a cabo en una ciudad con poco movimiento (excepto en Cuesta de Moras) a merced del feriado mismo.
No habrá violencia porque muchas de las demandas que provocaron el movimiento a finales del Siglo XIX, y en la primera mitad del Siglo XX, se han convertido en conquistas.
Ya existe un seguro social, horarios establecidos, sistemas de pensiones, y la presencia de menores de edad en la fuerza laboral está severamente controlada, para citar algunas. Especialmente en el sector público, pero también en muchas partes del sector productivo, pareciera que ha desaparecido esa “dialéctica” que forma parte de la teoría marxista.
Pero aún hay temas importantes que merecen atención no solo de los trabajadores sino de los gobernantes también. Muchos de estos estriban en la Caja Costarricense de Seguro Social. El servicio médico no está acorde con lo ofrecido y cobrado; también hay dudas sobre el sistema de pensiones que administra.
Hay muchos trabajadores que laboran en la informalidad, (especialmente en el sector agrícola), que no reciben los pagos mínimos establecidos por la ley, y que no están asegurados.
Es cierto que una proporción significativa de estos son extranjeros, pero merecen estos las mismas protecciones que reciben los costarricenses como así lo establece la Constitución Política.
Es cierto que hay una creciente brecha entre los que más tienen y los demás, pero se pudiera, con ciertas libertades de lógica, establecer que los trabajadores del sector público constituyen un grupo privilegiado con protecciones y prebendas que casi nadie más en el país tiene.
Y los trabajadores de este sector forman la base de lo que es el movimiento sindicalista. No se verán muchos del sector productivo desfilando en el día de hoy.
Será interesante ver cuántos médicos y enfermeras de la Caja marchan. Estos están entre los más privilegiados de los trabajadores sindicalizados del país, pero normalmente son los que menos disposición ostentan para desfilar hombro a hombro con otros obreros.
No obstante las diferencias, las asperezas, y los problemas, todos los habitantes deberían agradecer que en Costa Rica se buscan soluciones pacíficas a los mismos.
Deberían también respetar a los líderes sindicalistas que dan honor a esa tradición y que luchan dentro de ese marco de tolerancia que caracteriza a este pueblo.


Carlos Denton

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