En este momento, el Gobierno de Taiwán solo es reconocido por una docena de países en el mundo de muy poca relevancia, la mitad pequeñas islas en el Caribe y el Pacífico, además de la Ciudad del Vaticano. El mayor país por población que reconoce a Taiwán es Guatemala, seguido de Haití, Paraguay y Belice. Estos cuatro países ubicados en América Latina son una expresión de los restos de la Guerra Fría y de la utilización que se hace de ellos para mantener la falsa soberanía de una isla que a quien verdaderamente sirve es al imperialismo estadounidense.En este sentido hay que recordar un texto de 2011 del que fuera importante diplomático estadounidense Henry Kissinger, quien dijo que “China debía reconocer que Estados Unidos es también una potencia asiática con legítimos intereses en Asia”. De estas palabras se intuye claramente el porqué de la permanente injerencia para evitar la reunificación de “una sola China” entre los hermanos que viven desde hace milenios a los dos lados del canal de Taiwán.