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Martes 7 Octubre, 2014

Si no se hacen cambios estructurales al Presupuesto Nacional, se volverán a presentar en el futuro las mismas problemáticas


La discusión del Presupuesto Nacional

La discusión y análisis del presupuesto del Gobierno Central se ha centrado básicamente en aspectos macroeconómicos de recortar gastos para disminuir el déficit fiscal. Estamos entendidos que se debe reducir dado que está en un 5% del PIB y se espera que en 2015 cierre en un 6% del PIB, lo que algunos economistas consideran inmanejable, si no se toman las medidas pertinentes.
No obstante, el procedimiento de recortar los gastos no cumple con el principio de participación que establece: “En las diferentes fases del proceso presupuestario se debe propiciar la aplicación de mecanismos idóneos para que se consideren las opiniones de las personas que conforman la organización y de la ciudadanía”.
No se han dado adecuados espacios de participación en la Asamblea Legislativa a los ministerios a los que se les va a recortar gastos y las entidades públicas y privadas que se les va a recortar los aportes o transferencias del Gobierno Central. No se tiene presente que el presupuesto es la expresión financiera de la acción programada, es decir que debe responder a los planes anuales operativos.
Asimismo, en el plan anual operativo y en los presupuestos se asignan recursos para lograr objetivos y metas estratégicas. Por lo que el análisis debería considerar todo esto, las prioridades, para que no vaya a entorpecer el accionar del sector público. Es pertinente señalar que si no se hacen cambios estructurales al Presupuesto Nacional, se volverán a presentar en el futuro las mismas problemáticas como lo del déficit fiscal, gastos corrientes financiados con recursos del crédito. Actualmente un 45% del Presupuesto Nacional es financiado con recursos del crédito y más del 90% del Presupuesto Nacional se destina a atención de la deuda pública, salarios, y transferencias, por lo que se asigna un porcentaje muy bajo para inversiones, materiales y servicios.
En el caso del pago de remuneraciones o salarios, estos se han venido incrementando, entre otros factores, por creación de plazas y por los aumentos generales de salarios. En las transferencias, al incrementarse las necesidades de gastos de las entidades financiadas con recursos del Presupuesto Nacional como los aportes a la educación superior.
En los dos últimos presupuestos se ha financiado gasto corriente con financiamiento, lo cual no es adecuado. Por otra parte, se establecen recursos con finalidad específica o se da un destino específico a parte de los recursos del Presupuesto Nacional, en algunos casos con base en disposiciones constitucionales.
El tener un déficit fiscal manejable no se logrará si no se hace un análisis integral de la situación que involucre una reestructuración del sector público, hoy con más de 300 entidades.
Se debe disminuir la evasión fiscal y lograr un accionar más eficiente y eficaz del sector público. Se debe realizar un estudio integral de los ingresos y gastos del sector público, no solo del Presupuesto Nacional y una reestructuración de ese sector, que lo haga más eficiente y eficaz.
Se debe tener claro que el déficit fiscal se puede enfrentar aumentando ingresos o reduciendo gasto.


Bernal Monge Pacheco

Consultor
Lic. Bernal Monge Pacheco