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Viernes 6 Agosto, 2010

La desigualdad y su incidencia en el desarrollo humano

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, presentó el Primer Informe Regional sobre Desarrollo Humano para América Latina y el Caribe, el pasado 23 de julio, en nuestro país. El informe plantea la necesidad de fijar políticas públicas con la finalidad de romper con la transmisión intergeneracional de la desigualdad, como idea principal; pero además, recuerda que América Latina y el Caribe, es la región más desigual del mundo.
El Informe del PNUD resulta de gran valor, entre otras cosas, porque analiza los mecanismos que inciden en la transmisión entre generaciones y la persistencia de la desigualdad en la región, pero fundamentalmente porque plantea que el combate de la pobreza no es el elemento principal para valorar el nivel de desarrollo humano de los países. De esta forma podría suceder que un país aumente su índice de desarrollo humano, partiendo de la combinación de sus logros en las dimensiones de ingresos, educación y salud, sin valorar entre otras cosas el alcance, amplitud y apropiación de esos indicadores, a la mayor cantidad de personas.
La desigualdad debe valorarse en sí misma, no solo porque se constituye en uno de los principales obstáculos para el avance del desarrollo humano, sino porque su combate constituye uno de los retos más importantes de nuestra región.
La desigualdad se convierte en un círculo vicioso que impide a los seres humanos descubrir que la pobreza no es un mal que están llamados a soportar y heredar; sin embargo, es el Estado a partir del establecimiento de políticas públicas claras y visionarias, el que está llamado a dirigir el desarrollo humano hacia índices que lo reflejen cuantitativa y cualitativamente. No puede existir desarrollo humano cuando se tiene una visión capitalina de la inversión pública, en perjuicio de las zonas rurales y productivas. No puede existir desarrollo humano cuando aumenta el número de empleos, pero persiste la inequidad en la remuneración que reciben las mujeres por su condición de tal. Nunca podrá presentarse un desarrollo humano integral cuando la preocupación de los gobiernos por los pueblos indígenas se resume a preservar su identidad cultural (cuando más) sin visualizarlos como habitantes con necesidades de acceso a servicios básicos oportunos y de calidad.
La Defensoría de los Habitantes, en su informe anual 2009-2010, ya había hecho un llamado sobre la importancia de retomar e impulsar el fortalecimiento del Estado Social de Derecho en nuestro país, que parte de un Estado solidario y garante del acceso y disfrute de los derechos humanos de todos y todas sus habitantes, en condiciones de igualdad y no discriminación, y tomando como punto de partida el establecimiento y ejecución de políticas públicas que logren establecer a través de la planificación a largo plazo, un equilibrio entre las necesidades proyectadas que enfrentaremos y los reiterados problemas presupuestarios.
Por último, es necesario resaltar que el principal mensaje del Informe del PNUD, es que “sí es posible reducir la desigualdad en América Latina y el Caribe”, a través de la reducción de la desigualdad y procurando la expansión de la cobertura de servicios básicos y una incidencia progresiva del gasto social.

Luis Fallas Acosta
Defensor adjunto de los habitantes