Jose Luis Arce

Jose Luis Arce

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Jueves 3 Diciembre, 2015

Existe la necesidad de crear mecanismos para el monitoreo, la mitigación y el control de los riesgos macroprudenciales
 

Ciencia lúgubre
La agenda pendiente de la supervisión financiera

 

Entre las lecciones derivadas de la última gran crisis financiera internacional, una que destaca por su relevancia es la necesidad de crear mecanismos para el monitoreo, la mitigación y el control de los riesgos macroprudenciales, definidos, de manera muy general, como aquellas vulnerabilidades generadas por el comportamiento de los participantes en los mercados financieros, que pueden terminar teniendo importantes efectos adversos para el resto de la economía.
Los supervisores financieros tradicionales, habituados a lidiar con aquellos riesgos y acciones que comprometen la solvencia individual de los intermediarios, en general rara vez consideraban en sus regulaciones el impacto que el desempeño de un participante en el mercado o que el comportamiento agregado de muchos de ellos podrían tener sobre la estabilidad macroeconómica.


En tanto que los bancos centrales, muchas veces con un conocimiento limitado del funcionamiento de los sistemas financieros y potenciales conflictos entre las tareas de control inflacionario y las de supervisión prudencial, pero con un mandato de estabilidad macroeconómica carecían de los instrumentos apropiados para inducir cambios en el comportamiento de los intermediarios financieros de forma que los potenciales riesgos macro se contuvieran apropiadamente.
En ausencia de un rediseño institucional profundo de los roles de los supervisores prudenciales y de la autoridad monetaria es fundamental un marco de cooperación y coordinación claro y efectivo.
En el caso de Costa Rica esto significaría una adecuada comunicación entre autoridad monetaria y supervisores, aprovechando la estructura institucional existente que convierte al Conassif en el órgano por excelencia para lograr impulsar los cambios regulatorios necesarios para mitigar los riesgos macroprudenciales, pues su conformación incluye dos de las autoridades públicas llamadas a preocuparse por estos temas —Presidente del Banco Central y Ministro de Hacienda— y además el Consejo posee las potestades regulatorias necesarias para crear la estructura de incentivos que haga congruente el apropiado funcionamiento del sistema financiero con la estabilidad sistémica y macroeconómica de mediano plazo.
Los operadores en este marco institucional serán naturalmente las superintendencias y el propio Banco Central. Las primeras incorporando en sus preocupaciones y ocupaciones los temas sistémicos y macroeconómicos y aplicando las regulaciones diseñadas a nivel del sistema financiero con el fin de mitigar esos riesgos.
En tanto que el Banco Central tratando de entender mejor cómo funcionan los mercados financieros —lo que además le ayudaría enormemente a la hora de mejorar la efectividad de la política monetaria— y comprendiendo que su único instrumental para poder incidir sobre los riesgos macroprudenciales es más bien general —se trata de las herramientas que ya posee y utiliza para controlar la inflación— y que sus acciones, cuando persigue su principal objetivo institucional, podrían no ser congruentes con los de la estabilidad macrofinanciera.

José Luis Arce