Durante el Evento Anual 2025 de Fundación CRUSA, centrado en “Comunidades Inteligentes: Reconectar con lo que somos, para construir comunidades inclusivas, prósperas y sostenibles”, Mikaela Jade, fundadora y directora ejecutiva de Indigital, expuso la importancia de equilibrar tecnología y cultura desde una perspectiva que prioriza la autodeterminación comunitaria.
Su experiencia en Australia ofrece aprendizajes claros para Costa Rica en un momento en que el país busca fortalecer el desarrollo local desde la identidad.
Su premisa es directa: “La innovación significativa solo ocurre cuando la cultura lidera y la tecnología sigue”.
Jade explicó que su trabajo siempre inicia con la escucha profunda y el entendimiento del tejido relacional de cada territorio.
"Nunca empezamos con la tecnología, empezamos con la historia. Cuando las comunidades lideran con cultura, la tecnología encaja. Se convierte en un puente entre generaciones, no en una barrera entre ellas”, dijo.
Esa visión se refleja en las condiciones que considera esenciales para cualquier proceso de innovación liderado desde los territorios.
Entre ellas destacó la gobernanza cultural, el mapeo del poder relacional y la reciprocidad.
“La innovación no tiene sentido a menos que esté incorporada la reciprocidad, a menos que todos los implicados puedan ver cómo fluye el valor en ambos sentidos”, agregó.
Añadió que la propiedad comunitaria de los datos y las alianzas a largo plazo son fundamentales para garantizar procesos seguros, equitativos y sostenibles.
Jade señaló que el modelo de Indigital puede replicarse en Costa Rica porque se basa en colocar la cultura al centro de toda decisión.
Tres elementos marcan la diferencia: la innovación guiada por sistemas de conocimiento locales, el co-diseño genuino y la construcción de capacidades que permanecen en las comunidades para asegurar independencia a largo plazo.
Sobre los pasos inmediatos que el país podría dar, comentó que es clave integrar la gobernanza cultural en las estrategias nacionales, crear asociaciones significativas con comunidades y abrir espacios dentro de redes culturales, educativas y ambientales para que las iniciativas territoriales prosperen.
La experta advirtió también sobre las consecuencias de frenar los esfuerzos para cerrar brechas digitales: “Los jóvenes pierden confianza, el aprendizaje se ralentiza, los caminos laborales se cierran y las comunidades tienen menos capacidad para tomar decisiones propias o contar sus propias historias”.
Finalmente, subrayó el potencial de una educación STEAM con identidad: “La cultura es la primera ciencia y el país es el primer aula”, este enfoque fortalece liderazgo, continuidad cultural y soluciones locales para retos como biodiversidad, agua y sistemas alimentarios.