La mujer en el ágora
El Comité CEDAW de Naciones Unidas valoró de forma positiva la implementación de políticas públicas para el avance hacia la igualdad de género en Costa Rica, sus recomendaciones son vinculantes.
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Si ella hubiese nacido en la Grecia de Aristóteles, el filósofo la hubiera sacado de la polis, ciudad-Estado, la hubiese lanzado desde el Ágora, plaza pública de discusión entre hombres, hasta el lugar que –según él- pertenece: el “mundo inferior”, aquel de niños, esclavos y mujeres.

Cuando llegó al poder en 1979, pensó una frase del antiguo primer ministro inglés Chatham: “Sé que puedo salvar este país y que nadie más puede”. Es Margaret Thatcher, convertida en la líder del partido Conservador inglés, dominado por hombres.

Según Aristóteles, para ocuparse de la política se requiere de “virtud”, palabra que proviene del latín virtutem,  se refiere al valor, que a su vez contiene la raíz “vir”, traducida como “varón”. Igualmente, la virtud se relaciona con la disposición constante del alma para las acciones conformes a la ley moral. Desde esta perspectiva, las mujeres, carecerían de esa moral y, por lo tanto, de la virtud necesaria para participar en política.

Han transcurridos 24 siglos –desde Artistóteles- para que la mentalidad androcéntrica -visión del mundo centrada en el hombre- haya evolucionado un poco. En nuestro país, desde el pasado mes de junio, el Instituto Nacional de la Mujer, INAMU, con ocasión de la discusión en el Plenario Legislativo del expediente 19.010 “Reformas al Código Electoral para una efectiva incorporación de la perspectiva de género en los partidos políticos”, hizo un llamado a los congresistas para que debatieran sobre este tema de igualdad para que se alcance una votación.

“Este proyecto de ley se constituye en una oportunidad para avanzar en la construcción de una sociedad igualitaria, con el fin de que la paridad deje de ser una aspiración y se convierta en una realidad de nuestra democracia”, señaló Alejandra Mora, Ministra de la Condición de la Mujer y Presidenta Ejecutiva del INAMU.

La iniciativa plantea que los partidos políticos incorporen en sus estatutos medidas para la efectiva igualdad, como lo es la creación de una “Secretaría de igualdad y equidad de género”.

Sin embargo, en una reciente investigación que realizó el INAMU en conjunto con el Tribunal Supremo de Elecciones sobre la aplicación del principio de paridad, se evidencian las múltiples limitantes que tienen las mujeres para ocupar espacios y puestos de elección popular de muy alto nivel.

A pesar de los avances, la desigualdad existe en materia de participación política: en las elecciones nacionales de febrero de 2014, resultaron electas 19 diputadas de 57 escaños y para las elecciones municipales de febrero de 2016 resultaron electas 12 alcaldesas de 81 alcaldías.

La brutal reprimenda policial en contra de las mujeres neoyorkinas quienes clamaban por justicia laboral en 1857 es un ejemplo de la valiente participación en la toma de decisiones políticaspor mujeres.

Es un ejemplo del, aun débil, desvanecimiento de la “dominación masculina”, término del sociólogo francés Pierre Bourdieu, quien considera  esta dominación “encarnada en nuestro inconsciente que ya ni la percibimos; el ‘orden establecido’ se ha encargado de naturalizarla, la vuelve invisible, una ‘violencia simbólica’”.

En el proceso de rendición cuentas que el Estado debe asumir como parte de sus compromisos al suscribir la “Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer” -CEDAW por sus siglas en inglés-, el pasado 21 de julio el Comité CEDAW de las Naciones Unidas enfatizó los logros alcanzados por Costa Rica desde el último informe de 2011.

El Comité recomienda al país mantener una promoción sostenida de la participación de las mujeres en la esfera política y en la vida pública.

En una verdadera justa democracia representativa es indispensable la paridad de  hombre-mujer en la participación sociopolítica; se necesita también una toma de conciencia de esta desigualdad y una legítima voluntad pública y privada para eliminar las ideologías posmachistas incorporadas en los hábitos sociales.

 

Carmen Juncos y Ricardo Sossa

Editores jefes y Directores de proyectos

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Fuentes: Bourdieu, Pierre. “La domination masculine”. Ed. SEUIL. Paris, 1998. / Grawitz, M. y Leca, J. “Traité de science politique”. Vol. III. Ed. PUF. Paris, 1985.

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