La inteligencia artificial alcanza el nivel de consumo mundial de agua embotellada
El elevado uso de recursos por la IA coloca la sostenibilidad en el centro del debate tecnológico
El acelerado desarrollo y uso de sistemas de inteligencia artificial (IA) están generando un impacto ambiental que comienza a encender alertas a nivel global, particularmente por su elevado consumo de agua y su huella de carbono.
A lo largo de 2025, el funcionamiento de los sistemas de IA registró un consumo de agua estimado entre 312,5 y 764,6 mil millones de litros, una cifra que excede la demanda global anual de agua embotellada, según un estudio publicado en la revista Patterns por el investigador Alex de Vries-Gao.
Este uso intensivo está directamente vinculado al funcionamiento de los centros de datos, infraestructuras clave que alojan los servidores necesarios para procesar y almacenar la información que requieren las aplicaciones de IA.
En estas instalaciones, la operación constante de miles de servidores genera elevados niveles de calor, lo que obliga a implementar sistemas de refrigeración que, en muchos casos, dependen de grandes volúmenes de agua.
Esta necesidad operativa convierte a la IA en un actor relevante dentro del debate sobre la gestión sostenible de los recursos hídricos.
Las estimaciones indican que, a lo largo de 2025, los sistemas de inteligencia artificial que operan en centros de datos generaron emisiones de dióxido de carbono (CO₂) que oscilaron entre 32,6 y 79,7 millones de toneladas.
En el escenario de menor impacto, estas emisiones serían comparables a las registradas por países como Noruega, con alrededor de 31,5 millones de toneladas.
En el extremo superior, la huella de carbono se asemejaría a la generada por grandes ciudades, como Nueva York.
Bastaría con que el 10 % de la población estadounidense recurriera semanalmente a servicios de inteligencia artificial para que el consumo anual de agua superara los 435 millones de litros, volumen suficiente para cubrir el consumo doméstico de todo el estado de Rhode Island durante un día y medio, según un artículo de National Geographic España, basado en datos de The Washington Post y de investigadores de la Universidad de California.
Estos hallazgos reflejan el costo ambiental del crecimiento de la inteligencia artificial, así como su impacto sobre los recursos naturales.