Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

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Viernes 13 Marzo, 2009

La Costa Rica incómoda

Luis Alberto Muñoz
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Costa Rica sin dudas ha alcanzado un destacado desarrollo humano en comparación con muchas naciones, sin embargo no por ello debemos conformarnos.
Todavía hay bastante camino por recorrer.
Se deben tener las agallas y el coraje de cuestionarnos, afrontar los retos que en algún momento se plantearon nuestros antecesores.
¿Qué es una sociedad decente? ¿Cómo educar mejores ciudadanos? ¿Qué es la justicia? ¿A qué llamamos dignidad?
Para alcanzar como colectividad una mejor calidad de vida, debemos enfrentar estas preguntas.
Es decir, luchar con fuerza contra la desgracia de toda democracia, la demagogia.
Las largas listas de enfermos que esperan con angustia una operación en el sistema de Seguro Social.
La contaminación indiscriminada de los ríos, convertidos en basureros y cloacas abiertas.
El desempleo rural que fustiga, en especial a las mujeres.
La invisibilización de la pobreza, marginada con frías estadísticas y números deshumanizados que con estudios e informes se intenta mitigar.
El hacinamiento y proliferación de tugurios.
El vergonzoso trabajo infantil, realidad de nuestras calles donde la usurpación de la inocencia ha llevado al extremo de la explotación sexual de pequeños desamparados.
La violencia que azota las aulas, que enfrenta alumnos contra profesores.
Los niños que llegan a las escuelas con armas y drogas, mientras la deserción se aferra y resiste a abandonar la educación.
La corruptela institucionalizada en la función pública, sus desviaciones y propósitos, llenan de ambiciones a políticos buscando servirse a sí mismos.
Estos son solo reflejos de nuestro infierno diario.
Hemos superado en la historia muchos de estos avernos, con transparencia y rectitud.
Un mayor bienestar vendrá de la mano al encarar estas vicisitudes, las cuales algunos llaman “pesimismo”, mientras otros “realidades incómodas”.
Estos problemas cotidianos estallan en nuestra cara, al caminar por las calles, ir al supermercado o visitar a los familiares; simplemente se dejan de ver.
En nuestra pequeña Costa Rica globalizada, la claridad incomoda a quienes hoy prefieren lucrar con la confusión que gobierna nuestra sociedad.