Jóvenes abuelos
Instituciones como el INAMU y el PANI impulsan programas y proyectos de prevención y atención del embarazo adolescente.
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“Me llamo Alisson, tengo tres años y siete meses”, dice con decidida exactitud esta niña, quien vino al mundo cuando su madre, Alexa, apenas tenía 16 años.

Alejandra Badilla, madre de Alexa se volvió abuela inesperadamente. Solo tenía 38 años.

Alexa cuenta la “frustración” que tuvo: “estaba en el cole, era tanto la preocupación que no pude seguir, pero mi familia me apoyó, me pasé al nocturno, terminé bachillerato y estoy  cerca de obtener su primer título universitario”.

La abuela, Alejandra, cuenta lo “duro” que fue inicialmente. No se cohíbe en decir  el miedo que sentía por el fracaso académico de su hija, la “vergüenza” ante la familia y vecinos. Su hija Alexa interrumpe y agrega: “solo me falta la práctica en educación, ya seré profesional”. Parece que no desea oír el dolor que sintió su madre, aunque ésta, hoy, dice que la “bebé” Alisson, “es una bendición, cambió nuestras vidas para lo más positivo”.

Margarita Martínez tiene hoy 50 años, su hijo “la hizo” abuela a los 40. Jose se convirtió en papá a la edad de 15 años. “Fue un golpe muy duro”, dice su madre, quien lo apoyó hasta el día de hoy, a él y a la madre de Melissa, la niña quien hoy tiene 10 años. “Tengo muy claro quién es mi mamá y sé que mi abuela, aunque le digo ‘mami’ es solo mi abuela, no mi madre”, dice Melissa con una madurez que sorprende.

Jose también contó con el apoyo de sus padres, y hoy está por graduarse de ingeniero civil. “Es lo que queríamos, que sus padres sean profesionales para darle lo mejor a la niña”, dice su madre.

Maylen Brenes y su esposo Rónald Araya, se convirtieron en abuelos cuando su hija tenía tan solo 19 años. La bebé fue bautizada con el nombre de Valentina “y nos ha cambiado la vida, es la luz de la casa, nos ha unido más”, dice Brenes. Su esposo  Ronald agrega: “fue duro al principio, sentí dolor”, dice. “Me desprogramé al inicio”, confiesa Maylen.

Pero hoy, admiten, es “una bendición” esta niña y nuestra hija siempre “tuvo y tendrá nuestro apoyo”, concluyen entre miradas cómplices.

Silvia Muñoz, exmiss Costa Rica Mundo, 1994, se convirtió en abuela a sus 43 años, mientras su hija, Miranda, solo tenía 17. “Es duro ver a tu ‘niña’ parir un hijo, tuve que oler alcohol para no descomponerme mientras cortaba el cordón umbilical de mi nieto, Sebastián”.

Miranda vivía con su padre, cuando se dio cuenta que estaba embarazada le envió una foto del examen que sellaba su nombre con un “positivo”. Envió la imagen a su padre por teléfono. Éste, la reenvió a Silvia, su exesposa y madre de  Miranda, quien sorprendida le dijo: “¡Felicidades, vas a ser papá!”. El respondió: “no, vamos a ser abuelos”.

Miranda dice no haber estado feliz con la noticia. Incluso pensó en abortar.

Su madre reaccionó y la fue a buscar, le ofreció todo el apoyo y le aseguró que estaría para ella y el bebé. Eso hizo que Miranda cambiara de pensamientos, tuvo a su bebé y hoy vive junto con su madre en Heredia. “Sebastián nos unió”, dice  la exmiss mundo.

Según el sitio Internet guiainfantil.com, la edad más apropiada para ser madre es entre los 20 y los 35 años, ya que el riesgo para la salud de la madre y el niño es mucho menor. El embarazo en la adolescencia se considera de alto riesgo y conlleva más complicaciones. La adolescente no está preparada ni física ni mentalmente para tener un bebé y asumir la responsabilidad de la maternidad.

Para la psicóloga Natalia Zamora, el embarazo en adolescentes debe ser atendido integralmente, “inicialmente es necesario trabajar las emociones, los afectos, las expectativas y orgullos, con el objetivo de atender las necesidades específicas de esa familia. Trabajar las relaciones, el perdón, la compasión con la claridad de que no hay culpables ni víctimas, solo situaciones por superar. En ningún momento se busca la división”.

Tradicionalmente se dice que la familia es el núcleo de la sociedad, una sociedad que en Costa Rica, según informes Instituto Nacional de Estadística y Censos, las madres adolescentes, menores de 19 años, tuvieron 12.508 hijos en 2014. Para el 2015 ese número de madres jóvenes aumentó a 14 mil según la misma fuente.

Existe la contraparte: aquellas parejas que por decisión propia esperan a tener casa, carrera, y mejor estilo de vida para “pedir” bebé. Sin embargo, la maternidad en la adolescencia sigue siendo una transformadora del tradicional “núcleo social”, la familia.

 

Carmen Juncos y Ricardo Sossa

Editores jefes y Directores de proyectos

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Fuentes: Información recuperada de: www.inec.go.cr // www.inamu.go.cr


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