Vladimir de la Cruz

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Miércoles 12 Marzo, 2014

Johnny no pudo proyectar una imagen más allá de la Municipalidad de San José, y con dejar tirada su candidatura, ni siquiera podrá regresar allí


Pizarrón

Johnny Araya y el futuro del PLN

El 5 de marzo el entonces candidato presidencial del Partido Liberación Nacional (PLN) anunció que se habían quedado sin dinero para continuar pagando propaganda electoral, y por ello, a partir de ese momento dejaba tirado al PLN, a los que habían votado por él y sus diputados, que había percibido que los ciudadanos no lo querían contratar como presidente y tampoco lo querían como candidato.
En la ceremonia del retiro electoral el Corrido de don Pepe se cantó fúnebremente, sin pasión ni emoción, con plañideras.
El PLN presupuestó ¢6.200 millones para la campaña electoral aprobados por el TSE, que no pueden aumentarse. Gastó casi 6 mil. Solo le quedan 500, que es insuficiente para levantar el PLN y al candidato en un mes. Así, no tienen para más gastos de propaganda ni organización electoral, además de que no encontraban financistas que dieran un cinco por la imagen del PLN y su candidato, dado el bajo nivel de las encuestas y los riesgos de recuperación de la inversión.
De modo que la salida de la campaña del PLN no fue patriótica, ni para ahorrarle nada al país. El PLN gastó todo lo que el país había dispuesto para que gastara. Lo que deben hacer en el PLN es averiguar en qué, y quienes, se gastaron su presupuesto porque en propaganda casi nada se vio, y la poca fue pésima.
Mientras, en las filas del Partido Acción Ciudadana, que por estar en cuarto lugar en las encuestas antes del 2 de febrero solo le autorizaron los bancos 1.000 de los 3.200 millones de su presupuesto para gastar, ahora en el primer lugar para el 6 de abril le permiten usar los restantes 2.200 millones, lo que los hace parecer un Jumbo a la par de una simple avioneta en la contienda electoral.
Johnny no pudo proyectar una imagen más allá de la Municipalidad de San José, y con dejar tirada su candidatura, ni siquiera podrá regresar allí, ni aspirar a puesto de concejal de distrito. Difícilmente se podrá confiar en él a partir del 5 de marzo para puestos de responsabilidad política porque en cualquier momento vuelve a repetir su retirada o cantar viajera…
El acto de amor, multiorgásmico, que le profesaron los diputados electos de nominarlo como su vocero y líder, será tan solo un alegrón de burro, porque en el momento que esa fracción nombre su Jefe y Subjefe, ellos serán sus voceros oficiales, y sus representantes oficiales ante el Directorio Legislativo, y Johnny no tendrá nada que hacer ni decir allí. Bernal Jiménez ha dicho que el Partido es el Jefe, el Director de la Orquesta, y los candidatos que pierden en el PLN nada tienen que hacer pasadas las elecciones, sino que lo digan Carlos Manuel Castillo, José Miguel Corrales y Rolando Araya después de las elecciones de 1990, 1998 y 2002.
Dijo Johnny que quiere mantenerse en política y en el PLN, ¿de Secretario General o Presidente?, para restituirle su filosofía socialdemócrata. Y, ¿si estas camisas le quedan grandes las tirará como la candidatura?
Su decisión tiene el problema constitucional y legal de que no puede retirarse de su condición de candidato, porque el proceso electoral no ha concluido y le obliga a permanecer a la fuerza, con lo que el 6 los electores aún podrán darle su voto contra su voluntad… ¿quién quita un quite?
¿En 2016, para las municipales, con qué cara se presentará el PLN? ¿Se podrá confiar en sus candidatos?

Vladimir de la Cruz