Pedro Oller

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Martes 14 Octubre, 2008

Inseguridad… ¡Una tarea desbordada!

Pedro Oller

Cuesta creer que en menos de 20 años, los tangueros, el país que dejó Oscar Arias le haya cambiado tanto. Como cuesta también creer que a pesar de lo que suponemos son sus buenos oficios, el país no se perciba mejor.
No voy a ser yo quien insista en lo obvio, a pesar de que la señora Ministra de Seguridad al asumir funciones haya afirmado que no se trata de más que la percepción del ciudadano corriente, un espejismo masivo o histeria colectiva al que nos hemos sometido. Dichosa.
Voy a dejar que sean las palabras del secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, quien en la ultima reunión de Ministros de Seguridad Publica de la región y celebrada en México la semana pasada dijo: “La inseguridad en América es más mortífera y destrozará más hogares que la epidemia del sida o cualquier crisis económica”.
¿Prestarían atención las autoridades? No nos queda más que esperar que así sea. Que levante la mano el que no sabe, a mucho menos de seis grados de separación, de un evento de violencia. En lo personal, en menos de cuatro semanas contabilizo más de ocho incidentes sin que ninguno —gracias a Dios— haya afectado mi núcleo familiar directo. Pero cuando me desvelo, suelo preguntarme ¿Cuándo?
Las estadísticas hablan por sí solas y son devastadoras. Le deberían doler al señor Presidente porque atañen a su ultimo año de gestión. De 1990 al presente la tasa de delitos por cada 100 mil habitantes pasó de 135 a 300, se duplicaron las agresiones y los asesinatos han tenido un incremento del 50% de acuerdo con las cifras oficiales.
¿Percepción, señora Ministra, o realidad? ¿Cuánto ha hecho usted, si me permite, para quedarse en la percepción y no combatir la realidad?
Si don Oscar quiere emprender un término de administración encomiable, lejos de la (des)construcción del Estadio Nacional a 18 manos; las consultorías del BCIE, que hoy tienen a más de una sin empleo; o del TLC cuya suerte penderá de la Sala Constitucional por providencia divina del PAC, debería abocarse al tema central en la vida de los costarricenses: nuestra seguridad.
Entendamos que a pesar de que los fuegos electorales ya se abrieron, y en caso particularmente patético respecto de los repitientes (arranco con usted don Ottón y termino por vos Otto), sea dicho que las propuestas al flagelo son absolutamente inexistentes. Y nos debíamos más desde la oposición.
Inoperantes, en punto y aparte, porque el proyecto de ley en la materia y aprobado por la Asamblea hoy ya encuentra lunares y peros en la persona del fiscal general. Habremos de darle el beneficio de la duda, no por mero protagonismo sino por su conocimiento técnico y por el desconocimiento de los diputados.
Don Oscar, si me permite el atrevimiento, le propongo convocar al país como lo hizo el presidente Felipe Calderón en México. Aprendamos de su reciente experiencia y aprovechémosla. Nos lo debemos, pero me parece más importante debérselo a nuestros hijos. Empecemos desde su administración un cambio cualitativo en la calidad de vida de todos.