Costa Rica avanza hacia la implementación de la Compra Pública Innovadora (CPI) como una estrategia para transformar el sistema nacional de salud.
Esta modalidad busca que las instituciones públicas de salud adquieran no solo productos, sino soluciones innovadoras a necesidades específicas, con el objetivo de mejorar la cobertura, reducir tiempos de espera y aumentar la eficiencia del gasto.
Con este objetivo, recientemente se realizó el primer Foro de Compra Pública Innovadora en Salud, un espacio de intercambio entre representantes del gobierno, la academia, organismos multilaterales y empresas. Durante el evento, se discutieron casos de éxito internacionales, se compartieron experiencias institucionales locales y se definieron pasos concretos para acelerar la implementación de esta modalidad en el país.
“El sistema de salud enfrenta desafíos estructurales. Con la CPI, buscamos pasar de una lógica de compra tradicional a una que permita diseñar soluciones completas, más eficientes y adaptadas a la realidad nacional”, afirmó Massimo Manzi, director ejecutivo de la Cámara Costarricense de la Salud.
Desde su aprobación normativa en 2022, la CPI se ha planteado como una vía para promover la innovación desde el sector privado, con propuestas que respondan a las prioridades definidas por las instituciones de salud.
“La clave es habilitar espacios de confianza y diálogo abierto que permitan construir colaboraciones efectivas entre ambos sectores. Ya no se trata solo de licitar un equipo o un medicamento. Se trata de resolver un problema real”, explicó Manzi.
Uno de los desafíos centrales para aplicar esta modalidad es el manejo del riesgo. En este sentido, la CPI requiere esquemas que ofrezcan certeza jurídica, mecanismos de evaluación rigurosa y recursos complementarios que permitan asumir los riesgos propios de las soluciones novedosas.
Manzi señaló que además de fomentar una cultura de innovación en el sector público, será clave diseñar fondos de apoyo o garantías financieras para facilitar la participación de empresas, especialmente pymes, que muchas veces lideran el desarrollo de nuevas tecnologías.
Se espera que, para el segundo semestre de 2025, el país pueda concretar los primeros casos piloto de CPI en salud. “Estamos trabajando con instituciones públicas y empresas para que antes de que finalice el año podamos presentar al menos una experiencia exitosa que sirva de referencia para el resto del sector”, adelantó el director ejecutivo.
El proceso ha sido acompañado por talleres, capacitaciones y mesas técnicas, en las que participan representantes del sector salud, academia, empresas y organismos internacionales.





































