Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

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Viernes 8 Agosto, 2008

Infraestructura a la tica

Luis Alberto Muñoz
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La situación de la infraestructura en Costa Rica más que un asunto de vergüenza nacional es patética.
Dolor, tristeza son los sentimientos que infunde el estado de conformismo con el que en general se acepta la incapacidad de las autoridades para construir las obras que urgentemente se requieren.
Muchos han sido los pretextos, parte del discurso maltrecho con el que se ha querido excusar la incompetencia recurrente.
Tanto así que hoy la costumbre es celebrar cada aniversario, cada año más de atrasos en las obras pendientes en aeropuertos, carreteras y puertos.
A inicios de la presente administración se esperaba con ansias que la ampliación del aeropuerto Juan Santamaría finalmente llegara a una solución que pusiera en movimiento las obras.
Ahora, más allá de la mitad de este gobierno, mientras se espera la construcción de unas cuantas salas y mangas prometidas desde hace años, en Panamá el propio Estado logró desarrollar un aeropuerto digno de un país que busca crecer. Para finales de 2009, Tocumen tendrá 50 mangas en operación.
Aquellos que creyeron el cuento de que era mejor que la iniciativa privada desarrollara el Juan Santamaría, hoy deben tirarse de los pelos.
No se trata de un asunto de ideología, sino pragmatismo.
Lo que Costa Rica requiere para desarrollarse son acciones y no más discursos para tontos.
¿Será esta la mentalidad con la que se pretende competir?
Para el costarricense ya es una costumbre abrir la puerta de su casa y mirar año tras año los mismos huecos en las calles.
Cientos de estudios y análisis se realizan para determinar el porqué de los huecos, pero en lo concreto todo sigue igual.
A pesar de las advertencias, las estructuras colapsan, como el caso del puente en Guacimal, que esta semana paralizó la principal vía de acceso entre Guanacaste y San José.
El turismo, el comercio y los ciudadanos tuvieron que sufrir por más de tres días las consecuencias de la miseria de infraestructura, con la que se pretende llevar a Costa Rica al desarrollo.
Parece que ya es suficiente, es hora de despertar.
Cada pueblo tiene a los gobernantes que se merece, y el país merece respuestas ya.
¿Hasta cuándo debemos esperar?