Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

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Viernes 28 Noviembre, 2008

Induciendo al consumo

Luis Alberto Muñoz
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Los economistas comparten mucho con los astrólogos y meteorólogos, pasan gran parte de su tiempo prediciendo qué sucederá y luego explicando por qué no sucedió.
El problema es que los tres oficios deben considerar un sinfín de variables para hacer sus pronósticos, y si por alguna razón (comúnmente) olvidan considerar tan solo el efecto de una, los resultados se separan de la realidad.
Cuando el clima se pone adverso y tormentoso, más se escucha al meteorólogo, al economista o al astrólogo.
Sin embargo, en la situación que vive el mundo en la actualidad, el economista tiene las de perder.
A raíz de la inesperada crisis mundial, la teoría y modelos económicos que explicaban el comportamiento monetario están cambiando, para dar paso a uno nuevo, aún no desarrollado, capaz de explicar lo que sucede de manera más fiel.
Sin necesidad de mencionar números, este es posiblemente uno de los motivos por los que la inflación final es distinta a la que se predice para el año.
Estados Unidos enfrenta un monstruoso déficit, engrandecido con los paquetes de ayuda a bancos y pronto al sector automotor.
La solución responsable de un país primermundista debería ser atender su deuda con mayores impuestos.
Luego de escuchar las promesas de la pasada campaña electoral en Estados Unidos está claro que esta no será la salida.
Entonces, solo queda la opción tercermundista de “imprimir más dinero”, con lo cual se diluye la deuda, se exporta el problema y se pone freno al crecimiento de otros países.
Es posible que mucho de este dinero no sea respaldado con la producción.
Estados Unidos viene soportando y saliendo airoso de recesiones desde 1982, y una de las razones es la energía de los consumidores.
El incentivo al consumismo ha sido la medicina tradicional desde ese entonces.
Sin embargo en esta ocasión la cosas parecen ser distintas, la disminución (a casi cero) del ahorro personal como porcentaje del ingreso disponible, el aumento de la deuda por familia y la tasa de desempleo, son elementos que vaticinan que la recuperación será más prolongada.
En el país, las autoridades apuestan a que en diciembre los precios reflejen las bajas experimentadas en las materias primas. En teoría podría funcionar, pero la sabiduría popular asegura que en los supermercados los precios no bajan.