Shirley Saborío

Shirley Saborío

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Jueves 5 Abril, 2018

Hora de sumar

El lunes de esta semana amanecimos como todos los días. Fue un día normal; los padres de familias alistamos hijos que debían regresar a la escuela luego de una semana de reflexión. Y los adultos regresamos a nuestros quehaceres cotidianos, trabajo dentro o fuera de la casa. Fue un día luminoso como los días típicos de marzo y abril.

Pero el domingo no fue un día cualquiera. En un domingo de Pascua elegimos a nuestro 48 Presidente de la República, y todo en una jornada dibujada de color y participación, a pesar de los odios y pasiones que afloraron por tantas semanas previas. Para terminar el día, los discursos de los protagonistas no pudieron ser mejores. Y no me refiero al punto y la coma, sino a los mensajes que nos llenaron de optimismo. Estas nuevas generaciones en política como en el deporte revitalizan el accionar y nos demuestran que siempre es posible hacer mejor las cosas.



Así amanecimos este lunes, sabiendo quién será nuestro próximo Presidente. No hay espacio para dudas ni reproches. Solo queda reconocer que esta longeva democracia es firme y da lecciones al mundo sobre su accionar. Y en esto, hay que reconocer el enorme valor del Tribunal Supremo de Elecciones.

Sin embargo, la extenuante campaña nos mostró el lado más oscuro de muchos. Las manifestaciones en redes sociales auguraban un día complicado, no solo por lo ajustado de los pronósticos sino por las satanizaciones de propios y extraños. Sin embargo, como lo dijo un ciudadano argentino: “Siempre pensé que las revoluciones se hacían con armas de fuego y que muchas de ellas respondían al desespero de los pueblos oprimidos… La revolución de las crayolas de los ticos, de los votos, de la democracia, es inédita… ni una bala sonó, ni un cuerpo quedó sin vida. GRACIAS Costa Rica”. Somos afortunados de ser parte de esta gran nación que aunque adolorida por la lucha electoral, se levantó al día siguiente sin más propósito que construir un mejor país.

Esta suma de voluntades es fundamental para una mejor gobernabilidad. Y es indispensable para la construcción de acuerdos que permitan las acciones determinantes para mejorar en aspectos con rezagos de años; infraestructura, calidad de la educación, seguridad ciudadana, y estabilidad.

Don Carlos llegará a la Presidencia de la República con votos de propios y extraños. Y con este voto de confianza deberá construir acuerdos desde el día uno. El Presidente ha leído los tiempos actuales, y afortunadamente sumó personas con gran altura moral e intelectual para contribuir a la conducción de la Costa Rica del bicentenario. Es un momento histórico en que todos, desde la trinchera en la que nos encontremos, debemos hacer nuestro mejor esfuerzo por hacer posible la consecución de acuerdos que aseguren una mejor gobernabilidad.

Sin confianzas no habrá acuerdos y, sin acuerdos, ninguna idea prosperará. Costa Rica cuenta con enormes desafíos que enfrentar.
Debemos lograr las reformas necesarias que garanticen la estabilidad económica, que mejoren el clima de negocios necesario para impulsar la inversión nacional y extranjera; y esto pasa por temas como la energía, los trámites, la seguridad jurídica y la educación, entre otros. Sin embargo, siendo el gobierno del bicentenario, también debemos ser capaces de dibujar las necesidades de las empresas que aún no nacen. De aquellas que con innovación, investigación, desarrollo y mejora en educación serán una realidad.

Pero también es cierto que los resultados electorales debe llamarnos la atención; porque las oportunidades en las zonas costeras son muy distintas a las de la Gran Área Metropolitana y sobre estas desigualdades hay que trabajar. En un país pequeño y sin explotación de recursos naturales que aseguren grandes entradas de dinero para el Estado; es fundamental promover la formación de empresas que creen empleo formal; que brinden oportunidades y que nos permitan dibujar una realidad y no dos o tres como las que hay actualmente.

Los próximos días serán determinantes para la construcción del Gobierno nacional, y este ejercicio pondrá a prueba la madurez política de muchos. Sin embargo, es claro que de esta campaña debemos entender que es fundamental la renovación de liderazgos; que no podemos seguir viviendo de las glorias del pasado y que los nuevos actores en política tendrán una gran oportunidad de escribir una nueva historia que por el bien de todos, debe ser éxito.