Los caballos son mucho más que animales imponentes: son maestros de vida. Así lo experimentan quienes forman parte de Hacienda Barvak, un proyecto ecuestre en Barva de Heredia que integra deporte, bienestar y naturaleza en un mismo entorno.
En este espacio, los caballos no solo responden a las riendas, también reflejan emociones humanas y enseñan valores como la confianza, la perseverancia y la empatía.
Para muchos jinetes, la relación con ellos se convierte en un aprendizaje constante que trasciende la práctica deportiva.
Vanessa Huertas, vecina de Santo Domingo de Heredia, lo confirma. Desde niña ha compartido su vida con caballos y hoy, junto a su yegua Olive y la potrilla Gracie Bloom, reconoce que este vínculo le ha enseñado lecciones aplicables a su día a día: “He aprendido muchísimo sobre respeto, disciplina y perseverancia. Este es un deporte en el que hay que tener confianza y crear conexión con ellos. Esos valores los aplico en mi vida personal”.
Su experiencia se suma a la de Alejandra Phillips, de 39 años, quien encontró en su potro Bandolero un refugio emocional: “He tenido un día muy estresante en el trabajo y luego llego con los caballos y todo desaparece. Ellos logran alinear tu ritmo cardíaco. Para mí es un refugio”.
Para el entrenador William de Carvalho, quien montó por primera vez a los 9 años, los caballos transformaron su vida: “Yo era un niño inseguro y ellos me dieron seguridad. No juzgan por el color, ni por ser rico o pobre; sólo importa cómo logras entenderte con ellos. Eso es lo que busco transmitir a mis alumnos”.
Un espacio para el deporte y la comunidad
Con más de 250 hectáreas, Hacienda Barvak ofrece clases de equitación para todas las edades, alquiler de cuadras y entrenadores con más de 15 años de experiencia. Sus instalaciones incluyen un picadero con gradería para 160 personas, iluminación de estándar internacional, y una pista de salto en grama de 7.000 m², única en Centroamérica.
La Hacienda también abre sus puertas a eventos sociales y corporativos, campamentos para niños, programas de reforestación y actividades de team building. Todo en un entorno natural con vistas a los volcanes y al Gran Área Metropolitana, donde el deporte ecuestre se vive con profesionalismo y respeto por los caballos.