Shirley Saborío

Shirley Saborío

Enviar
Jueves 15 Febrero, 2018

Hablemos de lo esencial

El pasado 4 de febrero los costarricense acudimos a las urnas a expresar nuestra voluntad. Elegimos a los futuros legisladores que iniciarán su trabajo el próximo 1° de mayo.

Será una Asamblea Legislativa con una integración diversa que contará con menos fracciones que la actual, aunque es claro que todas serán minoritarias, incluyendo la del próximo presidente. Será una Asamblea con mayoría de diputados del Partido Liberación Nacional que será por segunda vez oposición con mayoría parlamentaria. La segunda fuerza política será Restauración Nacional quienes pasarán de un diputado a 14. Y el Frente Amplio regresa a una fracción de un diputado únicamente.

Habrá personas de gran experiencia política. Algunos repiten por segunda y hasta tercera vez. También habrá una enorme cantidad de diputados jóvenes y algunos otros que darán sus primeros pasos en la política. Y los diputados de las zonas costeras en su mayoría dejan de ser miembros de partidos tradicionales.

Se trata de una Asamblea que deberá demostrar que es capaz de anteponer los intereses partidarios e individuales por el interés país. Son personas de las que esperamos una enorme dosis de compromiso y de sentido de responsabilidad, porque las circunstancias actuales así lo exigen.

Costa Rica presenta un alto déficit fiscal con una clara tendencia al alza, cuenta con opinión negativa por parte de las calificadoras de riesgo, lo cual no es buena noticia para un país con una deuda como porcentaje de la producción creciente. Además, enfrentamos aumento en tasas de interés internacionales y una desaceleración del ritmo de crecimiento de la producción. Este panorama aunado a un 9% de desempleo no es una combinación deseable.

Resolver esta situación exige voluntad y madurez. No es de recibo pensar que el ajuste debe venir únicamente por el lado de los ingresos. Hay que hacer ajustes sostenibles y permanentes en el tiempo que también deben darse por el lado del gasto, la eficiencia de la administración tributaria y la reactivación de la economía.

Se necesitan reformas que sean sostenibles en el largo plazo y que sean pensadas con un enfoque de competitividad. Porque no estamos solos en el mundo, aunque contamos con una reputación democrática y de excelencia en el recurso humano que es suficiente —hasta ahora— para atraer inversión extranjera y turismo. Pero es fundamental avanzar en los temas relevantes que garantizarán un mayor dinamismo económico y un mayor progreso social.

Este 4 de febrero también votamos por quien consideramos sería el mejor presidente. Ninguno logró la mayoría que se requería, lo cual nos obliga a regresar a las urnas pero esta vez, para elegir entre dos fórmulas presidenciales. Se trata de candidatos jóvenes, comunicadores y con experiencia política; uno desde el Congreso y otro desde el Poder Ejecutivo. Y por ello, y ante la situación económica que enfrenta el país, esperamos que los temas que nos ocupen durante estas seis semanas sean las propuestas concretas que tienen los candidatos para resolver los problemas nacionales. Que nos digan qué, cómo y cuándo resolver temas esenciales de la agenda nacional. Es hora de conocer equipos de trabajo, porque la segunda ronda electoral reviste una enorme importancia y como costarricenses nos merecemos una contienda de altura, con información relevante y donde dejemos atrás las descalificaciones, y nos concentremos en las propuestas. No merecemos una campaña centrada en los temas esenciales; y por mucho los temas económicos deben un eje central. No es una consulta pública donde se vota sí o no. Debe ser una campaña de la cual salgamos como país fortalecidos.

El 1° de abril votaremos de nuevo por el equipo que liderará la Costa Rica del bicentenario, y para ello, es fundamental que los debates sean de altura sobre los temas esenciales para continuar la senda del desarrollo que iniciamos ya hace varias décadas. Es fundamental conocer propuestas concretas en temas de seguridad ciudadana, estabilidad y reactivación de la economía, educación y sostenibilidad del sistema de seguridad social, ente otros.