Guanacaste es una de las provincias con mayor riqueza natural, crecimiento turístico, agroindustrial, tecnológico y energético de Costa Rica.
Sin embargo, también es una de las regiones con mayores contrastes sociales y estructurales.
Aunque su imagen internacional proyecta desarrollo y bienestar, -incluso su costa algunos la consideran el “nuevo Cancún” en el mundo de bienes raíces-, la realidad en muchas de sus comunidades revela desafíos profundos que limitan su capacidad de ser una provincia verdaderamente productiva, inclusiva, pero principalmente sostenible.
Si lo vemos con números, en el Índice de Progreso Social Cantonal desarrollado por INCAE el año pasado, ninguno de los cantones de la provincia se encuentra en los dos primeros niveles.
Hojancha es el mejor colocado, casi 13 puntos por debajo de Heredia, el mejor del ranking.
A continuación, se detallan cuatro temas prioritarios que deben abordarse con urgencia si se quiere liberar el verdadero potencial de Guanacaste en el desarrollo económico nacional antes del 2030.
1. Infraestructura vial y conectividad deficiente
Guanacaste ha experimentado un crecimiento importante en sectores como el turismo, la construcción y la agroindustria, sin embargo, su infraestructura vial no ha evolucionado al mismo ritmo.
Carreteras en mal estado, especialmente rutas secundarias y caminos rurales, dificultan el traslado de productos, acceso a servicios públicos y la movilidad de turistas. Sin tomar en cuenta la época de lluvias donde muchos caminos simplemente desaparecen.
La falta de transporte público moderno y eficiente, así como la ausencia de alternativas ferroviarias o logísticas sostenibles, incrementan los costos operativos de las empresas y reducen la competitividad de la zona.
Esto afecta directamente sectores estratégicos como la exportación agrícola e industrial, el turismo médico y el turismo ecológico de alto valor.
Mejorar la conectividad interna y externa de Guanacaste es clave para integrarla verdaderamente al dinamismo del resto del país.
Habrá que ver si las acciones en internet 5G que vienen en los próximos años, ayudan para mejorar esta problemática, misma que es a nivel nacional.
2. Gestión ineficiente del recurso hídrico
Guanacaste enfrenta un problema estructural con el agua, y eso es un secreto a voces.
Aunque tiene zonas de alta pluviosidad y embalses importantes, la distribución del recurso es desigual y poco estratégica.
Durante la estación seca, muchas comunidades rurales y sectores productivos sufren escasez de agua, mientras que algunos desarrollos inmobiliarios o turísticos continúan expandiéndose sin un enfoque de sostenibilidad hídrica.
Proyectos como el Programa de Abastecimiento de Agua para la Cuenca Media del Río Tempisque y Comunidades Costeras (PAACUME) han sido clave, pero su implementación lenta.
La falta de planificación y de marcos regulatorios más estrictos genera conflictos entre el consumo humano, agrícola, turístico e industrial.
Una gestión hídrica eficiente, equitativa y con enfoque territorial será fundamental para garantizar el desarrollo a largo plazo de la provincia.
3. Educación técnica y acceso a talento local
Aunque Guanacaste alberga campus universitarios y centros de formación técnica, prácticamente igual que en el área metropolitana, la brecha entre la oferta educativa y las necesidades reales del mercado laboral sigue siendo amplia.
La demanda creciente de personal capacitado en áreas como energías renovables, hotelería de lujo, tecnologías de la información, agricultura de precisión y servicios médicos no está siendo cubierta con talento local.
Muchas comunidades aún enfrentan barreras como el bajo acceso a educación bilingüe, limitada cobertura de internet o falta de alianzas público-privadas para la formación técnica.
Esto obliga a las empresas a importar talento desde otras regiones o países, reduciendo el impacto del desarrollo económico sobre las comunidades locales.
Invertir en educación alineada a la vocación productiva de Guanacaste no solo es urgente, sino estratégico para su sostenibilidad social y económica.
El incremento del narcotráfico en la provincia ha hecho que la deserción estudiantil a niveles de secundaria sea mayor, todo por falta de oportunidades y acciones necesarias para atacar esta mancha de inseguridad.
4. Desigualdad social y falta de encadenamientos productivos
Uno de los mayores desafíos de Guanacaste es la desigualdad: mientras algunas zonas concentran hoteles de lujo, proyectos residenciales exclusivos y zonas francas, otras comunidades rurales enfrentan pobreza, desempleo y servicios públicos precarios.
Muchas cadenas de valor no logran integrar a las microempresas, cooperativas o emprendedores locales, quienes tienen dificultad para acceder a financiamiento, mercados y tecnología.
La falta de encadenamientos productivos limita el impacto positivo del desarrollo en la economía local y reduce la resiliencia social ante crisis económicas o climáticas.
Aunque existen acciones fuertes en la zona por parte de la banca, tanto pública como privada, se necesita un esfuerzo mayor que permita la creación de ecosistemas de valor y generadores de nuevas pymes que impulsen el empleo, así como el crecimiento económico.
Un nuevo pacto para Guanacaste
Guanacaste tiene el potencial de ser un ejemplo de desarrollo sostenible para el país y la región centroamericana. Pero para lograrlo, es necesario un nuevo pacto público-privado-comunitario que aborde estos cuatro desafíos con una visión integral y de largo plazo.
Superarlos no solo mejorará la productividad de la provincia, sino que asegurará que su crecimiento beneficie a todos sus habitantes y proteja su riqueza natural para las generaciones futuras.