Varios grupos de mujeres alzaron la voz este martes para pedirle a los diputados que cumplan con su deber y no dejen impune un caso de acoso y abuso sexual en la Asamblea Legislativa.
A pocas horas de la última sesión de trabajo del actual Congreso, las feministas reconocieron su preocupación ante la posibilidad de que no haya quórum.
Y es que, en caso de que no lleguen a sesionar 38 diputados esta tarde, quedará enterrada la investigación legislativa contra Fabricio Alvarado, de Nueva República, quien es señalado por la exparlamentaria Marulin Azofeifa por un supuesto hostigamiento sexual.
“Hoy más que nunca, corresponde al Congreso hacer lo correcto: conocer el tema y tomar una decisión. Evadir responsabilidades nunca es el camino. La Asamblea Legislativa debe demostrar que la ética parlamentaria no se negocia ni se dilata, y que sus representantes cumplen con el deber de actuar con integridad y firmeza frente a la violencia política y sexual. La ciudadanía merece certeza de que sus representantes no se convierten en cómplices por omisión de conductas que atentan contra los derechos humanos de las mujeres”, dijo el Foro de Mujeres Políticas en un pronunciamiento.
La tarde de este lunes no se pudo conocer el tema, porque no se logró el quórum mínimo para arrancar. Diputados oficialistas, la bancada de Nueva República, varios legisladores del PUSC afines al gobierno y otros diputados independientes se ausentaron.
Debido a que el tema se encuentra en el orden del día del plenario, los tres informes que se elaboraron sobre el tema tendrían que ser discutidos y votados hoy.
No obstante, existe el riesgo de que este martes tampoco haya quórum y, con ello, el caso quede impune.
Mientras tanto, Movimiento Balance, al que pertenece LA REPÚBLICA, advirtió que este tipo de situaciones se desarrollan en un contexto donde persisten preocupaciones por la violencia contra las mujeres y las limitaciones en la respuesta institucional.
Y es que solo el 13% de las denuncias asociadas a violencia contra las mujeres terminan en juicio, mientras una gran parte de los casos se desestima en etapas iniciales, dijo el grupo.
El caso tiene su origen en la denuncia presentada por Azofeifa, quien señaló presuntas conductas indebidas durante el periodo legislativo anterior.
“Cuando fui diputada, viví cosas que nunca imaginé vivir dentro de la Asamblea Legislativa. Cosas relacionadas con Fabricio Alvarado. Acercamientos impropios y sin permiso, comentarios y comportamientos que cruzaron la línea del respeto a una mujer (…) Durante mucho tiempo guardé silencio, porque él tenía poder, porque denunciar era exponerme, a mi familia y a mí misma. Porque, en política, muchas veces protegen al poderoso y nos desacreditan a nosotras”, dijo Azofeifa anteriormente a los medios.